sábado, 28 de junio de 2008

PASEAR MADRID: CONVENTO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

ISABEL PIQUERAS

En los orígenes está el antiguo convento de Bernardas recoletas junto al palacio del duque de Uceda. El arquitecto Bartolomé Hurtado (1671) sitúa el convento al O, junto a dicho palacio, con un claustro y una hermosa galería alrededor del patio que estructura toda la obra. La fachada se inspira en la de la Encarnación, aunque aquí hay más barroquismo.

La iglesia presenta una sola nave, en la que se abren capillas bajo arcos de medio punto. El crucero, donde los abrazos apenas están indicados sirve de soporte a la bella cúpula. Las pinturas al fresco de la bóveda son más tardías, s. XVIII (de Luís González Velázquez), así como el retablo que es de corte Neoclásico. Hoy se conoce como Iglesia Arzobispal Castrense.


PALACIO DE UCEDA

Construido para D. Cristobal Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Uceda, por Alonso Turrillo (1613-1618), influído por Gómez de Mora y queriendo realizar un conjunto similar al Alcázar de los Austrias, pero de menores dimensiones.


CAPILLA DE SAN ISIDRO EN SAN ANDRÉS

Se debe a Pedro de la Torre y a Villarreal (1642-1666 ). Su historia está muy relacionada con la canonización del patrón de Madrid en 1622, a quien Felipe IV quiso dotar de un templo de gran majestuosidad. El exterior es de granito y ladrillo, con grandes fachadas-retablo en cada una de las entradas, destacando la vistosa cúpula con gran tambor y linterna que se veía desde todo Madrid.

El interior está muy decorado con elaborados estucos, pinturas y mármoles. Fue incendiada durante 1936, perdiéndose todo el patrimonio, como el famoso retablo mayor de Alonso Cano con esculturas de Pereira. Tampoco conservamos el tabernáculo-baldaquino para la urna del santo que realizó Lobera en 1669.


COLEGIO IMPERIAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

Refleja la importancia de la Compañía de Jesús en la España del sXVI. En 1562 se asientan en Madrid, en unos terrenos de la calle Toledo cedidos por Leonor Mascareñas. Se edifica ahí una iglesia dedicada a San Pedro y San Pablo y un sencillo colegio inagurado en 1567. Más tarde, al morir en 1603 la Emperatriz María de Austria ( hermana de Felipe II ), dejaba todos sus bienes para esta edificación.

Felipe IV colocaba la primera piedra del actual edificio en 1622, pero las obras duraron hasta 1664. Los jesuitas tenían entre sus propias filas importantes arquitectos, como Pedro Sánchez, que muere en 1633, continuando las obras Francisco Bautista. Siguen el modelo de la iglesia Gesú de Roma, de Vignola: una gran nave con crucero de brazos muy cortos y grandes capillas laterales comunicadas entre sí. Bautista es el que introduce en España las bóvedas y cúpulas encamonadas.

Es el gran templo barroco madrileño. La fachada de orden gigante, que soporta un claro entablamento, se abre directamente a la calle. El remate de las torres es posterior a la Guerra Civil.

El interior estaba dedicado a San Francisco Javier y presentaba como novedad un nuevo tipo de capitel . El entablamento se decora con modillones pareados, la línea de cornisa es muy clara y coincide con la proyectada hacia la calle. De su original decoración barroca se perdió algo por el Neoclasicismo, así como en 1936 se destruyeron esculturas y pinturas.

El recorrido interior se organiza por tramos. Destaca la tercera capilla a la derecha: la escultura del nazareno, de Juan de Mesa; el lienzo de Rizzi “Camino al Calvario”( 1674), los óvalos de San Pedro y la Verónica, también de Rizzi; los frescos y pechinas los pintaron Mantuano y Claudio Coello en 1673. El retablo mayor es básicamente el primitivo, pero retocado por Ventura Rodríguez en 1767. El arca es de 1620.

Siguiendo por la izquierda, destaca en el crucero el retablo corintio de Herrera Barbueno (1650-55) y la capilla central. Esta fue en su tiempo la iglesia del Buen Suceso y funcionaba como parroquia. Bautista la costeó porque quiso ser enterrado en ella. Presenta planta con una nave, crucero y cúpula.

A la derecha de la colegiata estaba el colegio, con un patio trazado por Melchor de Bueras en 1679, siguiendo la tradición herreriana. En 1767 son expulsados los jesuitas de España y se dividió todo este conjunto: viviendas, templo dedicado a San Isidro y Estudios Reales de san Isidro. En 1885 se elevó a catedral de manera provisional hasta que se terminara la Almudena.