viernes, 27 de junio de 2008

ESCUCHEN LAS VOCES DE NUESTROS NIÑOS ENTERRADOS

El parlamento Europeo premia a una israelí y un palestino cuyos hijos murieron por la violencia.

El Parlamento Europeo entregó el premio Sajarov a la profesora israelí Peled-Elhanan, al escritor palestino Ghazzawi y al arzobispo de Luvango, monseñor Kamwenho. Los dos primeros comparten la tragedia de haber perdido a sus hijos adolescentes por la violencia en Oriente Medio.

El Parlamento Europeo lloró al escuchar el duro alegato contra la violencia de Nurit Peled-Elhanan en la entrega del premio Sajarov 2001 a la libertad de conciencia.

Esta profesora israelí hizo un llamamiento para que se escuche la voz de las madres: “Sólo ellas saben que la muerte de un niño es la muerte del mundo entero”.

Su hija Smadar murió cuando tenía 13 años a consecuencia de la bomba que un suicida palestino hizo estallar en la parte occidental de Jerusalén. Algo parecido le ocurrió al escritor palestino Izzat Ghazzaw. Su hijo Ramy murió bajo las balas de los soldados israelíes cuando intentaba ayudar a un amigo herido en el patio del colegio. Estas tragedias no les han convertido en enemigos y les han convencido aun más de que el diálogo entre ambas comunidades sigue siendo la única solución para lograr la paz en Oriente Medio.

“Escuchen las voces de los niños enterrados. No hay diferencias entre unos y otros”, pidió Peled-Elhanan a la Eurocámara tras describir “a los que gobiernan” como aquellos que “usan la libertad, la democracia y nuestro duelo como herramientas políticas, y usan a nuestros hijos como fichas de un juego de azar”.
Su discurso, fue crítico con todos los que alimentan el enfrentamiento...

Peled-Elhanan, hija del general israelí Matti Peled, dedicó su intervención “a mi padre y a su amigo palestino, que durante 30 años soñaron con la paz” y también a los dos pequeños palestinos que murieron el martes en Haifa. Sus otros tres hijos y su marido la observaban atentamente desde la tribuna de invitados del hemiciclo de Estrasburgo.

Aunque aseguró que no podía expresar optimismo sobre la situación que vive Oriente Medio, insistió en que su única esperanza reside en las madres, porque “ninguna madre se consolará nunca con la muerte del niño de otra”.

Por la tarde, el pleno debatió una propuesta sobre el papel de la Unión Europea en Oriente Medio... Algunos diputados pidieron acciones urgentes y eficaces de la Unión Europea para detener el conflicto. Pero, en comparación con lo escuchado por la mañana, el debate sonó a hueco y las propuestas a viejas. El Parlamento Europeo había vuelto a su cómoda normalidad, aunque todavía resonaban en las paredes de la colosal cámara legislativa europea las emocionadas palabras de Peled-Elhanan, para que Occidente “escuche el grito de los niños muertos y ayude a las madres a salvar a sus hijos vivos”. “Si no –dijo- no quedará nada que decir y nada que escuchar excepto un perpetuo llanto de dolor”.