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sábado, 28 de junio de 2008

PASEAR PALACIOS Y REALES SITIOS: LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO

ISABEL PIQUERAS

El primer rey que prestó atención a esta zona fue Enrique IV(1450), cuando al terminar una de sus cacerías decidió levantar una ermita dedicada a San Ildefonso. Más tarde, los Reyes Católicos donaron la ermita y la casa contigua a los Jerónimos del Parral de Segovia. Estos monjes hicieron una especie de granja de recreo, con su huerta y animales típicos. Carlos V siguió interesándose por estos bosques, pero prefería el palacio de Valsaín. Este último palacio había sido destruido en 1686 por un incendio, lo que motivó que Felipe V encargara a su arquitecto, Teodoro Ardemans, la reconstrucción . Además, compró el pueblo del Parral y parte del monte de Valsaín. Todo ello sucedía en 1717.

En una de las visitas de Felipe V por esos bosques para seguir las obras de reconstrucción, pasó por la granja de recreo de los Jerónimos y quedó encantado con la zona. Tanto es así, que anuló las reformas previstas para el palacio de Valsaín, compró los terrenos de la Granja el 3 de marzo de 1720, y manda a Teodoro Ardemans que se traslade desde Valsaín a la Granja . El 1 de abril de 1721 comenzaron unas obras que durarían muy poco, puesto que el 10 de septiembre de 1723 lo habitaban los reyes por primera vez. La capilla se levanta unos años más tarde, en 1725, y aquí se sitúa el panteón real donde está enterrado Felipe V( fallecido en 1746) y su mujer Isabel de Farnesio( que muere en 1766).

Fernando VI le presta poca atención, no así su hermano, el rey Carlos III, quien amplía los terrenos del real sitio y lo decora a su gusto. También se celebra en la Granja la boda de su hijo Carlos con Mª Luísa de Parma(1765). Carlos IV pasa aquí algunas temporadas y firma importantes tratados con los franceses( como el de 1796). Otros acontecimientos importantes que tienen lugar en este real sitio serían la sublevación de la guarnición de la Granja contra Mª Cristina de Borbón, madre de Isabel II(1836), el famoso incendio de 1918 o el nacimiento de D. Juan, padre del actual rey.

El primitivo palacio de Teodoro Ardemans

Ardemans será el último arquitecto español durante muchos años ya que, a su muerte, llegaron importantes artistas italianos para dirigir las obras de palacio. El 1 de abril de 1721 se concentran en la Granja centenares de soldados, ingenieros militares, campesinos para explanar y preparar bien el terreno. Por esas fechas se ajusta también el plan del jardín ideado por René Carlier.

En 1722 se probaba, por primera vez, el funcionamiento de la Cascada Nueva, en el eje de simetría del palacio y se colocaban las figuras del “Triunfo de Anfítitre” al pié de esta cascada . Siguiendo en la misma zona, se comienzan en 1723 las obras del cenador, iniciadas por Carlier y terminadas por Procaccini, ya que Carlier falleció al año siguiente.

El palacio de Ardemans sigue la tradición de los palacios de los Austrias: construcción de dos plantas y sus numerosas buhardillas alrededor de un patio central. Con sus cuatro torres de chapiteles empizarrados en las esquinas. La decoración era muy sobria y eso lo sabemos por los inventarios y por la descripción del embajador francés que visitó a los reyes en estas tempranas fechas.

Ampliación de Andrea Procaccini

Andrea Procaccini y su discípulo Subisati llegan en 1720 desde Roma. Procaccini era el prototipo de artista aristocrático, de gran fama en Roma: trabajó en el Vaticano( restauró las estancias de Rafael) y en San Juan de Letrán, dirigió la fábrica pontificia de tapices de Sant Michele en 1715 y era profesor de la famosa academia de San Luca. Era también un auténtico coleccionista, que poseía importantes cuadros, dibujos, tapices y estatuas. En España empieza a trabajar como pintor y retratista de los reyes, como aposentador real y como consejero artístico. Cuando muere Ardemans, en 1726, Procaccini es nombrado Director General de las obras del real sitio de la Granja.

Organiza las importantes colecciones artísticas del palacio:
- Las “alhajas del Delfín”, que eran la parte de la herencia correspondiente al rey Felipe V, a la muerte del Gran Delfín de Francia, consistente en joyas, orfebrería, relojes, arañas, muebles y cuadros.
- Pinturas adquiridas por la reina en Flandes y Holanda. Hay que matizar que los reyes marcaban sus cuadros para distinguirlos( Felipe V con el aspa de la cruz de San Andrés e Isabel de Farnesio con la flor de Lis ).
- Procaccini gestionó la compra de la colección de esculturas de la reina Cristina de Suecia( muchos de los mármoles antiguos romanos ) y el lote de pinturas que había pertenecido a su maestro Carlo Maratta.

Procaccini amplió el primitivo palacio de Ardemans con cuatro alas. Hacia el Norte( patio de coches ) y hacia el Sur , formando el patio de la Herradura. El palacio se extendía horizontalmente y cambiaba la imagen exterior, con esos patios abiertos y formas más ondulantes de Procaccini. Su discípulo Subisati termina el patio de Herradura(1737), la casa de oficios( tras el incendio de 1740) y decora el panteón real.

Filippo Iuvara

Iuvara viene a España en 1735 para trabajar en el nuevo palacio real de Madrid pero, a la muerte de Procaccini, interviene en la Granja realizando la fachada principal. Como fallece al año siguiente la terminará su discípulo Sacheti (1735-40). Con esta fachada se completa la transformación del palacio que había iniciado Procaccini. Está formada por un cuerpo principal que avanza hacia el exterior, de cuatro columnas estriadas con capiteles compuestos. Los cuerpos laterales son simétricos y están formados por pilastras . Sobre las columnas y pilastras va colocado un sencillo entablamento sobre el que corre una balaustrada con jarrones de mármol. El ático rectangular está compartimentado por cuatro cariátides de mármol que representan las estaciones.

Iuvara también decoró la “Chambré du lit” o antedormitorio y el Salón para las empresas del rey, que es el central frente al eje del parterre. El Chambré du lit es más conocido como la “sala de lacas chinas”. Recuerda a la sala de lacas chinas que había acondicionado Iuvara para el palacio real de Turín: el revestimiento es de mármol amarillo, rojo y verde, con pilastras de lacas de china y adornos de madera dorada. Sobre las puertas hay dos obras de Locatelli, pintor más clásico que sigue la tradición del s:XVII ( representan escenas de “Jesús y la samaritana “ y “Jesús en el desierto”). Mucho más novedosos son los cuadros de Giovanni Paolo Panini( “Jesús expulsa a los mercaderes del templo”, ”Jesús y los doctores”,” la piscina probática” y “Jesús apedreado por los judíos”). La pintura de Panini está influida por las escenografías teatrales: triplica las proporciones de la arquitectura con respecto a las figuras humanas, gira 45º los ejes de los pórticos y columnas, sitúa patios inmensos sin cubrir para conseguir una mayor profundidad.

Colegiata

La de Ardemans se consagró en 1723 dedicándose a la Santísima Trinidad. La planta es de cruz latina, con una cúpula sobre tambor octogonal y una gran linterna. Ardemans realizó el retablo, pero toda la decoración pictórica de la iglesia, que era de la época de Carlos III ( Sabatini intervino organizando la decoración; también Maella, Bayeu ) se perdió en el incendio de 1918. El panteón real lo construyó Subisati, aunque las esculturas son de los artistas franceses Dumandré y Puthois y la medalla del Cristo Victorioso es de Luis Salvador Carmona. Las pinturas de la bóveda son de Franccesco Sasso y representan el “Triunfo de la Justicia” y la “Fe”.

Esta capilla es de planta rectangular y el cenotafio está construido con mármoles y bronces dorados al fuego. Sobre un pedestal se levanta la pirámide que termina con un perfumador humeante y la corona de Felipe V. Abajo hay un cojín con la corona real rodeada de los cetros( del poder y la justicia), las monumentales esculturas de la Caridad y el Sentimiento, las medallas con los bustos de los reyes y la escultura de la Fama alada coronada de olivo.

Jardines

Frente a los artistas italianos, protegidos por el marqués de Scotti e Isabel de Farnesio, que se dedicaban a la arquitectura y decoración del palacio, los jardines fueron coto privado de los franceses. En el diseño de los jardines se sigue, fundamentalmente, el geometrismo y clasicismo de la escuela francesa. Además, los jardineros forman todo un equipo de trabajo con los arquitectos, escultores, ingenieros militares, ayudantes de jardinería, fundidores de bronce, etc.

El primer ingeniero militar que llegó a la Granja fue Etienne Marchand, quien ya se encontraba trabajando en 1721 en los jardines de Aranjuez( en el parterre ). Con él trabaja el arquitecto Carlier, que fallece en 1724, y el jardinero Etienne Boutelou. Boutelou crea toda una saga familiar que trabajará en los jardines de la monarquía española. También son requeridos para trabajar aquí los mejores escultores de Versalles, como René Fremin, Jean Thierry, y posteriormente otros como Jacques Bousseau, Pierre Pitué y Hubert Dumandré. Entre 1728 y 1733 se realizaron la mayoría de los conjuntos escultóricos y, la última fuente en terminarse fue la de los “Baños de Diana”, que está fechada en 1742 El escultor de más prestigio es René Frémin, quien regresó a París en 1738 elevado a la categoría de noble por Felipe V. En el interior del palacio realizó las esculturas de la Fe, los bustos de Luis I, Luis Isabel de Orleans y Cristina de Suecia. Las esculturas para las fuentes y jardines vienen indicadas en el plano anexo. Las diferencias de criterios entre los escultores y los fundidores de bronce motivó que muchas estén fundidas en plomo e, incluso, que halla algunas de mármol , pero que luego fueron bronceadas en verde o doradas.

PASEAR PALACIOS Y REALES SITIOS: EL MONASTERIO DEL ESCORIAL

ISABEL PIQUERAS
1.-Felipe II y el espíritu del Escorial

En el Escorial se unen la fe y el poder político, junto a una vida de recogimiento anhelada por Felipe II. Se sigue la tradición que tenían, desde el Reino de Asturias, de instalar palacios junto a monasterios, pero el Escorial es mucho más. Tiene un colegio para los niños del coro de la capilla, el panteón real, la Biblioteca, hospital y huertas.

La idea y el plan de construcción parten de la cabeza del Rey cuando tenía 30 años, para conmemorar el triunfo contra los franceses en la batalla de San Quintín. Hecho que tuvo lugar el día de San Lorenzo de 1557. Felipe II supervisaba absolutamente todo. La colocación de la primera piedra fue en 1563 y la última en 1584. La complejidad de la obra y su duración obligó a una organización severa en la que el Rey ostentaba la máxima autoridad en todos los aspectos: desde el meramente arquitectónico, hasta el sanitario, religioso, administrativo, pecuniario o de transportes. A excepción de capítulo monetario, que dependía exclusivamente de la Corona, todos los demás estaban compartidos con el prior de la congregación Jerónima. Las condiciones laborables eran difíciles y la marcha de los trabajos resultó todo un reto a la ingeniería. Pero en 1571 la comunidad de frailes Jerónimos puede ocupar el ángulo SO del Monasterio.

Una de las características de la arquitectura del Escorial es su marcado simbolismo. Felipe II y Juan de Herrera tenían en su biblioteca libros sobre las ciencias ocultas y muchos tratados de arquitectura y matemáticas. En la bóveda del coro alto Dios tiene bajo sus pies un cubo, luego está la parrilla y la iconografía de la Biblioteca llena de símbolos. El Escorial está construído en piedra sobre una plataforma pétrea, lo que nos da idea de continuidad y perpetuidad. El cuadrado se percibe por todos los lados. Es una arquitectura de volúmenes, geometría, hermetismo y pureza racionalista. Todos los muros son de igual tamaño y están aparejados de la misma forma. Los peldaños de la escalera principal son de una sola pieza granítica. Las puertas alemanas de fina taracea y los picaportes de las puertas de todo el monasterio tienen como manecilla una columna clásica.

Todavía existen muchas dudas acerca de ese simbolismo y de la figura del cubo, así como del emplazamiento y orientación del Escorial, y del uso de la luz.

Conocer el Escorial supone acercarse algo más a la personalidad de Felipe II. Un rey tímido, que solía ocultar sus emociones. Era un ser paciente y tremendamente calculador y burócrata. Le gustaba rodearse de un ambiente de exquisitez y finura( por las colecciones del Escorial sabemos de sus gustos artísticos ) y, también, de la belleza de la naturaleza. No le gustaba viajar y, menos aún, dormir con el resto del ejército en su campamento. Era sobrio en el vestir, en el comer y amante de lo español. En la Biblioteca del Escorial concentró todos los libros y manuscritos de los genios de la civilización occidental, así como una inmensa colección de reliquias( 7.422 ). Sabemos de sus preferencias por la música, la arquitectura, el arte, la arqueología, el arte militar, la teología y la magia.

Cuando se consagró el templo, Felipe II ordenó cerrar las rejas del vestíbulo de la iglesia para que el monasterio fuera de uso del Rey y la comunidad jerónima. Desde 1837, año en que los Jerónimos abandonan el colegio, hasta los Agustinos con Alfonso XII el monasterio vivió cierto abandono. Entonces se pudo restaurar la vida monacal y el colegio que, desde 1892, se amplió con una sección de estudios superiores de rango universitario.

A esta obra cumbre del Renacimiento español se le añadieron decoraciones barrocas, como el Panteón real, el altar de la Sagrada Forma de la Sacristía, el Palacio de los Borbones y las bóvedas de Lucas Jordan.

2. Antecedentes arquitectónicos

La zona conventual, situada a los lados de la fachada principal, recuerda a los hospitales del s.XV italianos, con patios alrededor de cruces griegas y alas con celdas que se abren a un pasillo. En la Basílica vemos influencias de la de San Pedro en la forma de cruz griega con crucero coronado por una gran cúpula, pero hay más diferencias que parecidos: aquí las naves se rematan sin ábsides, los capiteles son toscanos y se prescinde de toda línea curva.

En la residencia real se sitúan las habitaciones privadas de Felipe II en la cabecera de la iglesia, igual que en Yuste. En cuanto al Panteón, se sigue la tradición cristiana de enterramiento en iglesias.

3. Fachadas

El exterior es de una sobriedad absoluta, totalmente exento de adornos. Las ventanas se presentan rectangulares, sin ningún remate. Los muros son lisos, sin salientes ni columnas adosadas y sólo una moldura longitudinal divide su altura cada dos pisos. El color de los tejados de pizarra es el único contraste con el tono claro de la piedra. Las cubiertas exteriores se rematan con una cornisa corrida, que no se interrumpe en las cuatro torres laterales. En los patios hay una balaustrada con esferas de piedra.

La fachada principal es la más alta y decorada. A cada lado de la puerta hay cuatro columnas toscanas de orden gigante y, sobre ella, el relieve de dos parrillas. La estatua de granito de San Lorenzo tiene la cabeza y manos de mármol. En la fachada norte se sitúa el Palacio de los Borbones y es la menos soleada. Por el contrario, en la fachada sur está la galería de convalecientes y el jardín de los frailes.

4. Patio de Reyes. Basílica

El Patio de Reyes es de forma rectangular y muy alargado. En él está colocada la última piedra( en el muro de la izquierda ). Consta de cinco arcadas gigantescas de medio punto, con columnas toscanas, sobre las que se asientan balcones. Sobre la cornisa, seis pedestales sostienen esculturas de los reyes de Judá( Josafat, Ezequías, David, Salomón, Josías y Manasés ).

La Basílica es lo último que se construyó. Consta de un gran atrio que sostiene el Coro, en donde se hallan los órganos del s. XVI y la sillería diseñada por Herrera, así como el enorme facistol de 4´5 ms de altura y la bellísima lámpara de araña de cristal de Bohemia del s.XVII. Las pinturas de los muros son frescos de Rómulo Cincinato con escenas sobre San Lorenzo y, de Lucas Cambiaso ( “la Gloria “ en la bóveda ).

Presenta una planta de cruz griega, con tres naves y gran crucero. Enormes pilares dividen las naves, llevan adosadas pilastras toscanas acanaladas, y sostienen los arcos de medio punto. El entablamento unifica y recorre la parte superior de las naves. Cuatro robustos pilares sostienen el grandioso cimborrio de 92 ms de altura y la cúpula. Originalmente las bóvedas estaban estucadas en blanco con estrellas azules, pero esta decoración se cambió en el s.XVII por los frescos de Lucas Jordán( “Triunfo de la Iglesia militante”, “Historia de David” en el antecoro,” “Resurrección de los muertos en el Juicio Final” en la bóveda de la nave central junto al coro, “El misterio de la Encarnación” sobre la Capilla de la Anunciación ). Aunque del s.XVI queda el fresco del altar mayor sobre la Coronación de la Virgen, de Lucas Cambiasso.

En la Basílica existen cuarenta y tres cuadros de santos, situados en altares o en el propio retablo. Se deben a pintores como Sánchez Coello( “San Jerónimo y San Agustín”, “San Esteban y San Lorenzo, mártires” ), Juan Fernández Navarrete(“San Juan y San Mateo”),Luís de Carvajal(“San Martín y San Nicolás”, “San Cosme y San Damián” ), Zuccaro( “Altar-relicario de la Anunciación”, “Cristo con la cruz a cuestas” o “La flagelación de Cristo” en el retablo mayor ), Pellegrino Tibaldi( “El martirio de San Lorenzo”, “La adoración de los pastores “ y “ La adoración de los Reyes Magos” en el retablo mayor ) o Rómulo Cincinato(“Martirio de S.Mauricio y la legión tebana”).

A derecha e izquierda del presbiterio están situados los cenotafios de Carlos V( 1597) y Felipe II (1600), realizados por los Leoni en un minucioso trabajo del bronce dorado al fuego. El presbiterio presenta un suelo de mármoles de diferentes colores, ya no sólo gris y blanco como las naves. El retablo del altar mayor sigue las trazas de Herrera: está realizado en mármol, jaspe y bronces ; presenta cuatro cuerpos, en cuyo interior hay lienzos rectangulares , y en los lados esculturas de bronce de los Leoni ( representando los cuatro doctores de la Iglesia abajo y, en el medio, los cuatro evangelistas, para terminar con cuatro apóstoles ). También es de los Leoni el Calvario de arriba. El Sagrario también lo diseñó Herrera y lo llevó a cabo el orfebre Jacomo Trezo: ocho columnas corintias sostienen una cúpula con linterna, en el interior el cilindro está muy adornado con nichos y puertas acristaladas, sobre la cornisa hay ocho pedestales con ocho apóstoles.

En una de las capillas de los pies está el Cristo de Benvenutto Cellini , tallado en mármol blanco en una sola pieza.

De la antesacristía destaca el fresco pompeyano de Nicolás Granello y el majestuoso lavamanos de mármol. La Sacristía es una amplia zona alargada abovedada, de 30 ms de largo por 9 de ancho, muy iluminada. De sus paredes cuelgan obras maestras de Ribera, Tiziano y Lucas Jordán, así como el gran lienzo de Claudio Coello de la “Adoración de la Eucaristía”. Los frescos del techo continúan el estilo pompeyano de Granello.

5. Panteón de los Reyes
El primitivo panteón no estaba en este lugar, éste es de la época de Felipe IV (1654). Por una puerta de mármol y bronce accedemos a él . Es de planta octogonal y, a la derecha, se sitúan las tumbas de los reyes realizadas en mármol oscuro con adornos de bronce . A la izquierda estarían las reinas que han dado herederos. Tiene un pequeño altar y está cubierto por una cúpula semiesférica.

Hay un segundo panteón, conocido como de Infantes, que se debe a una idea de Isabel II. Vió necesario construir un panteón dedicado a príncipes, infantes, regentes y reinas sin sucesión. Se lo encargó al arquitecto de palacio José Segundo de Lema en 1862, pero no se acabó hasta 1888. No posee uniformidad, se compone de nueve cámaras sepulcrales de plantas muy desiguales.

6. Biblioteca

Está situada en el eje principal, nada más entrar al Monasterio. Es una sala muy alargada e iluminada y, con gran riqueza ornamental. Posee exquisitos muebles de maderas de naranjo, caoba, nogal y cedro. La sala se divide en tres tramos con arcos sostenidos por pilastras. A partir de las estanterías la superficie está pintada al fresco por Tibaldi( la bóveda con alegorías de la artes liberales: gramática, retórica, dialéctica y aritmética ) y, en las paredes, las ciencias principales( filosofía y teología ).

7. Escalera principal. Patios. Zona conventual y colegio

La escalera principal comunica la zona conventual de los claustros menores con el patio de los Evangelistas o claustro mayor. La impresionante traza se debe a Juan Bautista Castello y los 52 peldaños de granito son de una sola pieza. Tibaldi decora los frescos de los muros, pero la franja de arriba y la bóveda está pintada por Lucas Jordán. Los frisos de los lados N, O y S representan la historia del asedio ,batalla y rendición de San Quintín; en el lado E la construcción del Monasterio, con Felipe II y los arquitectos Herrera y Toledo, así como el prior. En la bóveda está representada la Gloria y aparece el rey Carlos II, que fue quien se los encargó.

Los patios en el Escorial juegan un papel principal de organización espacial y de luz. Tienen un eje de simetría perfectamente definido. Es la línea E-O del Monasterio. El Patio de los Evangelistas se ve correspondido, en su traza general, por el del Palacio, y los cuatro del convento se igualan con los del antiguo seminario. El patio de los mascarones es el más pequeño y el primero en acabarse según las trazas de Toledo. El Patio de los Evangelistas presenta el encanto de su original templete con las esculturas de los cuatro evangelistas y tiene las mismas dimensiones que el patio de coches o del palacio de los Borbones.

Las salas capitulares y el refectorio se conservan tal cual, aunque la mayor parte de las colecciones de pintura han sido trasladadas al museo pictórico. De la parte del colegio lo más importante es el Crucificado de Lorenzo Bernini, en bronce dorado, y realizado para el panteón de los reyes por encargo de Felipe IV.

8. Palacio de los Austrias

Las estancias del Palacio de los Austrias se distribuyen alrededor del patio de Mascarones y a los lados de la capilla mayor de la iglesia. Formarían lo conocido vulgarmente como “mango de la parrilla”. La austeridad decorativa no está reñida con la belleza y refinamiento de los adornos: azulejos de los zócalos, tapices flamencos, puertas de taracea y marquetería alemana( como la que da entrada al Salón de Embajadores ), mapas, cordobanes , retratos( Pantoja de la Cruz, Antonio Moro), pintura flamenca.

El Rey se reserva la parte S, donde estaría su dormitorio, despacho u oratorio. Luego irían el vestíbulo, Salón del trono, antesala de Embajadores o sala de retratos. Simétricamente a las habitaciones del Rey estarían las de su hija, Isabel Clara Eugenia.

9. Palacio de los Borbones

Desde el principio se destinó a residencia de personas regias y de su séquito la mitad de la fachada N y la mitad de la del E. Estas zonas de los Austrias las transformaron Carlos III y Carlos IV con la misma decoración que el resto de los palacios borbónicos, sobre la que añadió Fernando VII su estilo imperio:
- Escalera de acceso encargada por Carlos IV a Juan de Villanueva
- Primera sala de paso, con la lámpara chinesca y las ornamentaciones de estilo pompeyano
- Sala de retratos con reproducciones de Goya
- Chinero, donde se guardan las porcelanas y vajillas de Sajonia,Sevres, Buen Retiro.
- Comedor de Gala. Destacan los tapices sobre cartones de Goya.
- Antecomedor, con una lámpara de bronce y porcelana del sXIX y los tapices del s.XVII( Teniers y Wouwerman )
- Antesala de Embajadores. Sillería de tipo imperio y tapices de cartones de Goya
- Salón de Embajadores. Decoración del techo de Vicente López y tapices de Bayeu.
- Oratorio de la Reina
- Antedormitorio Primero o sala de Rubens
- Antedormitorio Segundo
- Salón pompeyano
- Antedormitorio Tercero, con tapices de cartones de Goya y Bayeu
- Sala de Audiencias. Tapices de Bayeu, Castillo y Teniers y mobiliario neogótico.
- Dormitorio Primero o sala de música.
- Dormitorio de la reina MªLuísa de Parma. Dentro del mobiliario estilo imperio destaca la cama y el cambiador para infantes.
- Tocador
- Dormitorio del Rey Carlos IV
- Comedor de diario
- Oratorio del Rey
- Salas de maderas finas:
Se llaman así porque los pavimentos, puertas, ventanas, contraventanas, frisos y molduras, así como los muebles, son una obra delicada y minuciosa de ebanistería y taracea. Combinan maderas de diferentes texturas y colores( palosanto negro y amarillo, cedro , ébano, palo rosa ). Las empezó Carlos IV y luego se continuaron por el ebanista de cámara Angel Maeso ( desde 1815-1831 ).

Los dibujos son paisajes, jarrones con flores, lazos, colgantes, estrellas, grecas y asuntos más variados. Hasta los herrajes son de hierro con oro. Salvador Maella pintó todos los techos excepto el del anteoratorio. El conjunto lo formarían el Despacho del Rey, el Retrete, Anteroratorio y Oratorio.

PASEAR PALACIOS Y REALES SITIOS: EL PALACIO REAL DE EL PARDO

ISABEL PIQUERAS
Un poco de historia del real sitio

Ya en el antiguo Libro de la Montería de Alfonso XI se menciona la existencia de una Casa del Pardo. Esta zona era el lugar preferido por los monarcas castellanos para organizar cacerías. En 1405, Enrique III dio unas pautas para construir en este sitio una casa real. Enrique IV transforma ese viejo pabellón de caza en un alcázar con puente levadizo y bella torre del homenaje(1472). El Emperador Carlos V inició más mejoras y, durante el proceso de reformas, decidió demoler el castillo hasta los cimientos y construir un palacio de nueva planta. El proyecto y las obras las dirigió el arquitecto Luís de Vega- duraron desde 1543-1558 -. Sobre una base cuadrada trazó un palacio de dos plantas, la mitad sur se correspondería con el cuarto del Rey y la mitad septentrional con el de la Reina. Dos galerías o loggias se desarrollaban en las fachadas norte y sur, con lo cual se abría la arquitectura al paisaje. Pero en el patio interior cambiaban los lados porticados, siendo los lados este y oeste los lados del cuadrado construídos con arcos sobre columnas. De esas crujías porticadas nacían las dos escaleras principales.

*El palacio del Pardo y la Casa de oficios en el s.XVII

Otra innovación importante es el hecho de que trabajase, a partir de 1556, como ayudante de Luís de Vega, su sobrino Gaspar de Vega, que era un gran conocedor de la técnica de las cubiertas de pizarra. En 1562 llegaron los maestros pizarreros a cubrir los tejados de la Casa de Oficios del Pardo y, más tarde, la del Palacio.

El Emperador no pudo disfrutar del Pardo, ya que se terminó en época de Felipe II, 1568. En estos primeros años de su reinado emprendió la labor decorativa del interior del palacio: con el estuquista italiano Antón de Fresías, el pintor Gaspar Becerra( del que se conservan los frescos dedicados a la fábula de Perseo en el “Aposento de la Camarera”, situado en la torre oeste de la fachada principal ) y la importante colección de pinturas de Tiziano, el Bosco o retratistas como Antonio Moro y Sánchez Coello.

En 1604 un incendio destruye todo el palacio desde el piso segundo, a excepción de las torres. Felipe III encarga la reconstrucción a Francisco de Mora, quien sustituyó los techos de madera por bóvedas de ladrillo y yeso, cerró las galerías norte y sur buscando un mayor espacio habitable. Convierte la galería meridional en comedor y dormitorio de los reyes, sustituyendo las ligeras columnas de la loggia por un sólido muro con nueve balcones. De este reinado se conservan además algunos frescos como los de la Galería de la Reina, al N, con temas de la historia de José realizados por Patricio Caxes, o los de la Cámara y Antecámara de la Reina de Hungría, con la “Aurora” de Vicente Carducho o la “Historia de Esther” por Jerónimo Cabrera. Gómez de Mora sustituyó a su tío en 1610 en las obras de palacio.

Felipe V e Isabel de Farnesio encargaron a Francois Carlier unas modificaciones para hacerlo más apto a su enorme familia. Ampliaron las estancias a costa de ocupar las galerías abiertas al patio y dividir en habitaciones más pequeñas las galerías de la Reina y el Cierzo, la Sala de Retratos y los corredores. Al cambiar la circulación de personas en el interior, Carlier tuvo que idear unos curiosos miradores en las esquinas del patio. También modificó el exterior de las torres: abrió grandes balcones de perfil rococó en su planta baja y sustituyó los antiguos chapiteles de forma piramidal por los actuales con curvas invertidas. Igualmente proyectó la gran capilla y el puente que la unía con la planta principal de palacio(1739 y 1743 ).

Fernando VI prestó mucha atención al Pardo. Adquirió más terrenos y mandó construir una monumental puerta con tres entradas que diesen acceso a la finca, la famosa “puerta de hierro”.

Con Carlos III el Pardo pasa a formar parte de ese ambicioso plan de reformas en todos los sitios reales. En 1772 Sabatini amplía el palacio y lo duplica hacia el E. A pesar de que los príncipes de Asturias, el futuro Carlos IV y MªLuísa de Parma, no tenían todavía descendencia en ese año, ocuparon completamente las estancias de la parte nueva del palacio del Pardo. Los artistas que intervienen en el Pardo son los mismos que trabajaban en el Palacio Real de Madrid, destacando los fresquistas Bayeu y Maella, los estucos de Robert Michel y la numerosa colección de tapices, muchos de ellos de Goya.

Carlos IV introduce una decoración más neoclásica en el mobiliario, pinturas y tapices.

Durante mucho tiempo, el Palacio Real del Pardo permaneció como lejano e inaccesible, ya que fue residencia de Franco desde 1940. Hasta que, en 1976, el Rey Juan Carlos decidió dejarlo como museo.

Descripción de las salas más importantes

- GALERÍA DE LA REINA: podemos admirar al fondo el “Retrato ecuestre de D.Juan José de Austria”, de José de Ribera o los frescos con la historia de José, realizados por Patricio Caxes y sus ayudantes entre 1607-12, formando cuadros rectangulares y ovales.
- ESCALERAS ORIGINALES : de tiempos de Carlos V, situadas en los ángulos NE y SO del patio de los Austrias, continuan las formas de la galería superior del palacio, aunque las pinturas son de Juan Gálvez, del reinado de Fernando VII.
- PORTADA DEL EMPERADOR: portada renacentista con la inscripción Carolus I Romanorum Imperator Hispaniarum rex 1547, que aparecía tras cruzar el foso por medio del puente.
- PATIO DE LOS AUSTRIAS: recuerda a los patios con galerías tan típicos de los alcázares de Toledo y Madrid. En la parte baja los característicos arcos rebajados renacentistas, de orden jónico ( no se siguen en este patio las reglas de superposición de órdenes ), con un pequeño trozo de entablamento sobre el capitel. Columnas dóricas con zapatas en la parte superior; los pedestales de esas columnas se adornan con eslabones del collar del Toisón de oro y cruces borgoñonas de San Andrés.
- PATIO DE LOS BORBONES: copia al anterior, aunque sólo presenta la galería con columnas jónicas de la parte baja. Arriba está cerrado y tiene los miradores de Carlier. Los Borbones construyeron una cubierta acristalada para este patio.
- SALÓN DE CONSEJOS: en la antigua galería del Rey, con sus seis balcones orientados al S. La bóveda es de reducida altura y está pintada por Juan Gálvez durante el reinado de Fernando VII, con bellas figuras femeninas de trajes típicos españoles en los lunetos. Las paredes están cubiertas por una serie de tapices del último tercio del s.XVIII: de Ginés de Aguirre( la mula caída, los peregrinos, compra de caballos, partida de caza con dama y quitasol), de Goya( el resguardo de tabacos, las mozas del cántaro, la merienda en el campo ), de Bayeu (Paseo de la fuente de las damas) o de José del Castillo(Majo fumando y Maja con abanico). Aquí se celebraba el Consejo de Ministros a lo largo de la época de Franco.
- ANTECÁMARA DE DESPACHO: de mobiliario neoclásico, tiene un tapiz que sigue un cartón de José de Salas “Nobles embarcándose cubiertos por una sombrilla”. Ramón Bayeu pintó el fresco del techo “Apolo protegiendo las Bellas Artes”. Las figuras de estuco fueron modeladas por el escultor Robert Michel( en las esquinas representó las “Virtudes Cardinales” y en los medallones “Las Artes y las Letras” ).
- DESPACHO OFICIAL: Ramón Bayeu pintó el fresco del “Triunfo de la Monarquía española en 1774”. Los tapices que cuelgan de las paredes pertenecen a la colección de temas de batallas del archiduque Alberto, tejidos por Reymbouts a comienzos del s.XVII. El resto de tapices que decoran este despacho tienen forma circular y representan escenas de la vida de Tobias( fueron tejidos por Franz Raes, en Bruselas, a mediados del s.XVI ). El mobiliario de estilo imperio pertenece a Fernando VII, los veladores etruscos con cabezas de ternero fueron diseñados por Dugourc. Detrás de la mesa de despacho se encuentran dos lujosos escritorios del ebanista Duchen. Esta sala se utilizó como comedor con Carlos III.
- SALÓN DE EMBAJADORES: en él se encuentra el tapiz”La Nevada”, de Goya, de 1786, cuando se le encargaron las Cuatro Estaciones para el Comedor de Carlos III.
- COMEDOR DE DIARIO: fue la pieza de vestir del príncipe de Asturias en tiempos de Carlos III, está tapizado en seda y adornado con estucos de Robert Mitchel. Las consolas de caoba y el resto de muebles es de la época de Fernando VII.
- GABINETE DE LA PRINCESA DE ASTURIAS, MªLUISA DE PARMA: con tapices pompeyanos según cartones de José del Castillo y rica ornamentación de estuco en el techo.

CASITA DEL PRÍNCIPE

Está ubicada en el ala oeste del palacio, separada del mismo por un jardín y cuartel de guardia. La idea partió de MªLuísa de Parma, quien también intervino en la Casita del Labrador de Aranjuez y en la del Príncipe del Escorial, con la que presenta muchas coincidencias: de planta rectangular, con un pórtico que sobresale con columnas jónicas. Juan de Villanueva utiliza sólo líneas rectas, en disposición vertical u horizontal .

Era lugar de recreo y fiestas. Contrasta la modestia exterior con la rica ornamentación interior: a base de sedas de Lyon, tejidos bordados, auténticas obras de arte de ebanistería y marquetería, frescos, estucos, lámparas. Destaca el vestíbulo de estucos, la sala pompeyana o la sala de terciopelos.

PALACIO DE LA QUINTA

Era una finca de recreo del Duque de Arco, D.Alonso Manrique de Lara, que también ostentaba el cargo de Caballerizo Mayor de Felipe V. Los jardines fueron diseñados, hacia 1726, por el francés Claude Truchet, que aprovechó el cauce de un arroyo que proporcionaba agua suficiente para fuentes y estanques. En líneas generales se basó en los jardines italianos del Renacimiento, con un gran eje de simetría por el que desciende el agua que va llenando estanques y formando cascadas. Desde el nivel inferior se asciende a cuatro niveles o terrazas, hasta llegar a la gruta y el cierre en forma de hemiciclo del nivel superior.

El palacete original que más tarde se construyó fue modificado por el arquitecto Francois Carlier, entre 1740-45, cuando esta finca fue donada a Felipe V por la viuda del Duque de Aro. El estilo del palacete recuerda mucho al palacio de la Zarzuela. Es una planta cuadrada dividida en 25 cuadrados más pequeños, quedando el central como patio. Cada una de la cuatro fachadas tiene, por tanto, cinco balcones. El arquitecto fue realizando las diversas estancias, comenzando por las más importantes, como la Sala de Audiencias , en la fachada meridional, compuesta por tres cuadrados: los muros se revistieron con papel pintado francés imitando cortinajes de muselina recogidos en forma de equis, el techo y los papeles pintados del zócalo representan temas pompeyanos. El Despacho de Ayudantes, con mobiliario estilo imperio de Fernando VII y cuadros de Brambilla de vistas madrileñas. La sala más curiosa es el Despacho del Príncipe , por la forma( dos lados rectos y dos semicirculares ) y por la temática de los papeles pintados por Dufour con la “Historia de Hernán Cortés y Moctezuma “.

En el año de 1974 se celebraban aquí las audiencias del entonces príncipe D.Juan Carlos.

PASEAR PALACIOS Y REALES SITIOS: EL PALACIO REAL DE ARANJUEZ

ISABEL PIQUERAS
BREVE HISTORIA DE ARANJUEZ

De la edad antigua y medieval existe un vacío historiográfico en Aranjuez. Cuando se van organizando los asentamientos en la Península, tras la Reconquista, Aranjuez permanece como Real Sitio o lugar virgen. Sólo a finales del siglo XVIII se transforma en una populosa villa que participa en los grandes hechos históricos de la nación.

El campo de Aranjuez siguió la suerte de la villa de Oreja que pasó, con la repoblación, a pertenecer a la orden militar de Santiago. Encantado con la zona, el Gran Maestre de la Orden, Lorenzo Suarez de Figueroa, mandó construir un palacio en 1387. Al palacio se añadían un estanque, los jardines y huerta. Los Reyes Católicos son los creadores de Aranjuez como real sitio, al pasar a patrimonio real las órdenes.

Felipe II convirtió Aranjuez en lugar de residencia estable para la familia real y promulgó unas ordenanzas por las que prohibía establecerse poblaciones ahí. Sólo podrían residir en el real sitio los criados del Rey. El Escorial simbolizaba el centro del poder de este rey humanista( unía el saber, la religión y el gobierno ) y Aranjuez el dominio del hombre sobre la naturaleza.

Felipe II encargó a Juan Bautista de Toledo el proyecto de un nuevo palacio y este lo planteó como una residencia campestre, muy abierto y aislado del exterior por una serie de jardines “cerrados”. Juan de Herrera continuaría este primer proyecto imprimiéndole su sello personal. Las obras empezaron en 1574. Pero en los dos siglos posteriores, tres incendios devastarían el edificio: 1660, 1665 y 1748. Este último incendio destruyó el palacio que Felipe V había reconstruído siguiendo los planos originales.

Fernando VI y su esposa Bárbara de Braganza fueron unos enamorados de Aranjuez. Encargaron al arquitecto Santiago Bonavía restaurarlo definitivamente que, aunque respeta el trazado de Herrera, lo concibe plenamente barroco. El pacifismo de Fernando VI dio lugar a la celebración de fiestas deslumbrantes en Aranjuez. El Rey quería una ciudad cortesana populosa, cómoda y alegre, así que derogó la prohibición de asentamiento y levantó la nueva población.

El rey Carlos III aplicaría a esa población todas sus ideas ilustradas de desarrollo económico y social. Su arquitecto Sabatini añadió dos nuevas alas y un espacioso patio de armas.
Carlos IV, que también amaba el real sitio, lo hizo tristemente famoso con la ratificación del “Tratado de Aranjuez” con Francia (1805) y el “Motín de Aranjuez”(1808) urdido por Fernando VII y sus seguidores contra Godoy y que terminó con la abdicación de Carlos IV. Su gran aportación artística fueron la Casita del Labrador y los jardines del Príncipe.
Isabel II lo visitó en períodos de tiempo muy cortos, pero continuos. Siguiendo la moda francesa, inaguró el ferrocarril el 7 de febrero de 1851. En esta segunda mitad del s.XIX Aranjuez asiste al ascenso de la ciudadanía local: desamortización de la mayor parte del término, expansión del ferrocarril y creación de su primer ayuntamiento, con lo cual se reconocía a la población un estatus administrativo independiente del Real Patrimonio.

EL PALACIO REAL DE ARANJUEZ

En general, se conserva la traza original de Herrera, tal como lo quiso Felipe V, que fue quien ordenó la reconstrucción de 1715, culminada por Bonavía bajo Fernando VI( 1746 ). Entonces se hicieron algunos cambios para adaptarlo a las necesidades representativas de la corte barroca, como el pórtico de entrada o la escalera principal. También Carlos III encargó a su arquitecto Sabatini la última ampliación, consistente en dos alas perpendiculares a la fachada principal.

En el exterior llama la atención la combinación de colores que aportan los materiales, las altas cubiertas de plomo y la disposición de la fachada principal. Esta consta de tres pisos: el primero es un pórtico de cinco arcos de medio punto sobre los que descansa el piso principal con terraza, luego, a la altura del tejado tiene desarrollado un tercer piso. Remata todo ello un frontón rectangular con el escudo de armas de Fernando VI. El tejado presenta dos torres en sus extremos. Toda la fachada está rematada por una balaustrada de piedra, interrumpida en el tercer piso.

Respecto al interior, en la planta baja está el Museo de la Vida de Palacio, que ocupa dieciseis salas. El recorrido de lo que es verdaderamente el palacio se hace por los salones de la planta principal. Tras la escalera de Bonavía se pasa al ala de la reina con el siguiente orden:
- Cuerpo de Guardia, decorado con cuadros de Lucas Jordan y donde destaca un mueble para mapas.
- Saleta de la Reina, que también presenta cuadros de Jordán.
- Antecámara, con lienzos italianos del s.XVII
- Cámara de la Reina o Sala de Música, donde destacan el tapíz flamenco del s.XVI, las consolas fernandinas y el piano francés de Isabel II.
- Anteoratorio, presidido por un cuadro de Corrado Giaquinto, que representa a los santos patronos de Fernando VI y Bárbara de Braganza. Se exhibe una colección de mosaicos procedentes de los talleres del Papa.
- Oratorio, construído por Villanueva y Sabatini en estilo neoclásico, con pinturas de Bayeu y Maella.
- Saleta isabelina o de niños
- Salón del Trono, antiguo comedor con bóveda decorada en el s.XIX .
- Despacho de la Reina, siguiendo el estilo de Carlos IV.
- Gabinete de Porcelana, que era la “sala de conversación” de Carlos III.
- Dormitorio de la Reina con un mobiliario de rica marquetería y bóveda alegórica pintada por Zacarías González Velázquez.
- Tocador, de gusto victoriano. Aquí terminaría el ala de la reina.

Con el Salón del baile se inician en el frente oriental los salones de mayor contenido social. Este salón que se abre al parterre está decorado en la época de Isabel II. Le sigue el Comedor de Gala, o “sala de conversación” de Fernando VI( la decoración pertenece a su reinado: suelo de estuco, la bóveda representa las virtudes del rey y su esposa ;también hay cuadros de Giaquinto).

El ala del Rey presenta el siguiente recorrido:

- Cámara del rey, con la colección de vistas de Brambilla.
- Sala de fumar o Gabinete Árabe
- Dormitorio del rey D.Francisco, con arquitecturas ilusionistas en las bóvedas y cuadros de Mengs y Madrazo.
- Gabinete de la reina MªLuísa o Salón de Espejos, decorada por Villanueva, que recuperó unos espejos de Felipe V.
- Despacho del Rey
- Sala de Música del rey D.Francisco.
- Saleta de pinturas chinas, de la época de Isabel II.
- Antecámara del Rey.
- Oratorio de la reina MªLuisa, con retablo diseñado por Villanueva y lienzo de Bayeu.
- Sala de Guardias del Rey, también con cuadros de Jordan.

Se terminaría con la Real Capilla, diseñada con gran originalidad por Sabatini, ya que logró crear un espacio amplio dentro de la estrechez que le proporcionaba la
Arquitectura de palacio. A base de una compleja bóveda invisible desde el exterior. Era una capilla de uso público y los reyes asistían al culto desde una tribuna.

JARDINES DEL PALACIO

Jardín del Rey

Situado al S , es reflejo del jardín renacentista de Felipe II. Formaba parte del cuerpo de palacio construído en el siglo XVI y debía corresponderle otro simétrico, el de la reina, que no se terminó de realizar. Herrera planeó un jardín íntimo, ajeno a las vistas del exterior. Tuvo tapias con ricas hornacinas y grutas, un ajardinado de tipo geométrico con la hermosa fuente central de jaspe. Felipe IV puso el empedrado actual y dispuso la pared con las esculturas de los emperadores romanos.


Parterre
Constituye la aportación de los primeros borbones al paisajismo de Aranjuez. Responde al clasicismo francés de Marchand ,que trabajó para Felipe V. Era un jardín abierto al N y cerrado al E con una pared con tres puertas, desde donde partían las avenidas de la futura ciudad. El muro fue sustituído por un foso en 1761. También desapareció a lo largo del s.XIX el aspecto geométrico y horizontal, ya que se incorporaron los estanques de González Velázquez ( las fuentes de Hércules y Anteo, y la de Ceres ).

Jardín de la Isla

Es uno de los jardines más completos y sorprendentes de la España de los Austrias, donde se combinan influencias flamencas, italianas e hispánicas. Se diseñó aprovechando un meandro del Tajo y el canal llamado de la Ría. Sobre un jardín que existía ya en tiempos de la reina Isabel, la Católica, intervino Felipe II con una serie de trazados y obras hidraúlicas adaptándolo a sus gustos. El trazado es de Juan Bautista de Toledo y el equipo de ingenieros iba dirigido por Holbeque (1561) haciéndolo al estilo flamenco: calles estrechas con emparrados y celosías de madera formaban galerías, que alternaban con pequeñas plazoletas más soleadas adornadas con alusiones mitológicas.
También hay mucha influencia islámica en las pequeñas fuentes a ras del suelo. Como Felipe II tenía como afición cuidar flores, especialmente las rosas, no pudo faltar aquí estos pequeños cuadros bajos de flores.

Felipe III y Felipe IV lo enriquecieron con fuentes y esculturas. Durante el siglo XVIII no se llegó a comprender la originalidad de este jardín y lo transformaron siguiendo la moda francesa. Se hizo entonces la ampliación de la isleta (1729) justo por el lugar por donde solía pasar el cortejo real.

Como se aprecia en el plano, al Jardín de la Isla se accede por el Parterre, y detrás de la fuente de la boticaría estaría el llamado “Salón de los Reyes Católicos” por su forma alargada y dónde hubo un famoso cenador. Tras la fuente de Hércules e Hidra accederíamos a la “Galería” o eje central del jardín, con sus diferentes fuentes hasta la de Baco. Nos interesa recalcar el arranque del desaparecido puente y la puerta de la isleta

EL JARDÍN DEL PRÍNCIPE

Ya con Felipe II, Juan de Herrera había trazado la calle de la Reina, con sus plazuelas redonda y cuadrada, para delimitar el largo terreno rodeado por el río donde había sotos, huertas y algún otro recinto hoy desaparecido. Fernando VI dispuso, en 1754, un embarcadero y la amplia calle que conduce hasta él desde el de la Reina.

Pero será Carlos IV el verdadero creador de este jardín cortesano que es, a la vez, geométrico y sinuoso, extenso, pero dividido en una docena de jardines yuxtapuestos. En 1784, el arquitecto Villanueva y el diseñador de jardines francés Boutelou, trazarían cinco jardines independientes que seguían la moda europea. Más tarde, en 1791, el viejo embarcadero se convertiría en una lúdica fortificación con garitas, almenas e incluso un castillo. El recinto siguió creciendo hacia el E con tres nuevos jardines y el último de ellos rodearía la Casita del Labrador.
Se sigue el siguiente recorrido:
- Puerta principal, de Villanueva
- Jardín español
- Jardín segundo, con huertas y frutales
- Parterre, setos ycenador de Rusiñol
- Museo de Faluas Reales, donde se pueden ver la escuadra del Tajo que organizó Farinelli a imitación de las antiguas faluas y góndolas.
- Jardín tercero y cuarto, de estilo inglés, con la “fuente de Narciso”
- Quinto Jardín, diseñado por Carlos IV con la “fuente de Apolo” de González Velázquez( 1828)
- Jardín sexto, que llega hasta la calle de la plaza redonda. Entre praderas encontramos decoración de gusto romántico, como el estanque chinesco, el obelisco, la gruta, el templete griego( original de Villanueva y restaurada por González Velázquez )
- El séptimo es el más avanzado paisajísticamente. De enorme frondosidad, encontramos sinuosos riachuelos que forman diversas islas.
- Octavo. Fue el último en realizarse y aquí hubo un famoso laberinto que llegaba hasta la Casa del Labrador. A él da la famosa puerta de González Velázquez.

CASITA DEL LABRADOR

La mandó construir Carlos IV para el entonces Príncipe de Asturias, Fernando, a partir de una casa de labranza usada como apeadero en las partidas de caza. Villanueva la plantea primero rectangular(en 1791), pero el proyecto definitivo es de González Velázquez (1803). La planta es rectangular, pero con dos alas laterales perpendiculares al cuerpo central. Consta de tres pisos: en la planta baja está el vestíbulo del que arranca la saleta y siete pequeñas salas de tertulia, arriba del todo estarían los dormitorios y, en la parte central el piso principal.

El decorador de lujo, Dugourc, participó activamente en la decoración interior.
El cuerpo central tiene dieciocho piezas, comenzando por el ala oeste:
- Salón del Rey o sala de billar, con magníficas sedas de Lyon
- Galería de estatuas, con pavimento de ricos mármoles y decoración corintia en escayola imitando el mármol, reune una importante colección de esculturas clásicas en torno al llamativo reloj de columna de Trajano.
- Saleta de la Reina, con sedas españolas
- Saleta de la terraza, con una mesa de tableros de mármoles
- Saleta del ángulo, de paredes ricamente decoradas
- Saleta de la entrada
- Salón de la reina MªLuísa, de pavimento de porcelana y bóveda pintada por Maella
- Salón principal o de baile, es el mayor, con bóvedas pintadas por Maella y Bayeu, mesa de malaquita y decoración pompeyana.
- Primera saleta, con el techo pintado por González Velázquez imitando un tapiz
- Segunda, con bóvedas de estilo pompeyano
- Tercera y cuarta saletas, de gusto más romántico
- Quinta saleta o del Cristo
- Gabinete de Platino, donde el estilo imperio francés se manifiesta en los juegos de espejos rodeados de caoba, bronce dorado y platino.
- Retrete, con estucos de Antonio Marzal y curioso suelo de mármol y mosaico romanos.
- Sala corina, con el famoso reloj
- Yeguada, con lienzos paisajísticos de Zacarías González
- Escalera de servicio con pinturas ilusionistas

LA CIUDAD ILUSTRADA

Aranjuez como ciudad no existe hasta el s.XVIII. Entonces, partiendo de las existentes casas de oficios, se planteó un trazado que superponía manzanas de perfecta cuadrícula con calles en abanico que partían de palacio. Se generó la ciudad cortesana ideal, con amplias avenidas que se integraban con los terrenos de huertas y jardines. Se disponía de una plaza de abastos y la de San Antonio o plazuela, como vínculo de unión entre el medio urbano y el propiamente palatino.

Con Carlos III importa menos la escenografía barroca que el uso racional del espacio. Realiza un programa de equipamientos( hospital, matadero, teatro, conventos ) acorde a la lógica de la Ilustración.

En la plaza de San Antonio el elemento básico es la arquería, prolongación de la que une el palacio y la casa de oficios. En ella encontramos la “Casa de Oficios”, obra de Herrera(1584), pero hoy muy transformada; la “Casa de Caballeros”; la Capilla de San Antonio, destinada a oratorio de los sirvientes del real sitio y construida por Bonavía con gran dinamismo; la “Casa de Infantes” y el jardín de Isabel II. En el lado abierto de la plaza , la fuente de Venus o Mariblanca, reformada todo el conjunto por González Velázquez.

PASEAR PALACIOS Y REALES SITIOS: EL PALACIO REAL DE MADRID

ISABEL PIQUERAS
ANTECEDENTES

Ya en el s. IX, el emir cordobés Mohamed I, construyó una alcazaba árabe en este lugar estratégico de los altos del río Manzanares. Fue el origen de una pequeña medina llamada Magerit. Madrid era un punto de comunicación importante con Toledo y Andalucía. También lo habitaron los sucesivos reyes Trastámaras de Castilla: Enrique III realizó obras para acondicionarlo como palacio y levantó algunas torres; Juan II lo adaptó al gusto de una rica residencia del siglo XV, en cuanto a artesonados, yeserías, tapices; Enrique IV y los Reyes Católicos lo habitaron repetidas veces.

Durante el s.XVI, los reyes renacentistas retocan ese antiguo alcázar medieval que, junto al alcázar toledano, es el más visitado por los monarcas. Al Emperador Carlos V le faltaba espacio para la enorme corte borgoñona y manda ampliarlo a Covarrubias con galerías renacentistas. Felipe II, al establecer la corte en Madrid en 1561, consolida el Alcázar como sede permanente del monarca: le da un aire más clásico( Juan Bautista de Toledo), construye una nueva torre para despacho, enriquece la decoración( tapices, frescos, retratos, cuadros históricos, etc...).

Con Felipe IV se termina la gran portada de Gómez de Mora y Velázquez organiza la decoración interior de palacio. En sus estancias hay una enorme vida social. Pero la capilla de palacio no se termina hasta Carlos II.

INCENDIO DEL ALCÁZAR DE LOS AUSTRIAS

El día de Navidad de 1734, las llamas destrozaron todo el Alcázar. Se inició en las salas que estaba decorando el pintor Jean Ranc para Felipe V. Los reyes se salvaron porque estaban en la Granja, pero se perdieron montones de obras y de documentos oficiales. Lo único que se salvó fue el edificio de la Armería( las antiguas caballerizas de los Habsburgo acogían entonces la Armería y el cuartel de Alabarderos). Pero desaparecieron a finales del s. XIX, ya que el arquitecto Enrique María Repullés las derribó al cerrar con verja el recinto frente a la Almudena.

UN NUEVO CONCEPTO DE PALACIO

Felipe V e Isabel de Farnesio ordenaron la demolición completa de las ruinas del Alcázar de los Austrias y llamaron al arquitecto Filippo Juvara, que trabajaba en la corte de los Saboya, en Turín. El 12 de abril de 1735 llega Juvara a Madrid. Se puso a trabajar en la fachada de la Granja y realizó la maqueta de un inmenso palacio para los Borbones en Madrid. Recordaba a Versalles por el gran desarrollo horizontal y los numerosos patios. Pero falleció en enero de 1736. Rápidamente, Isabel de Farnesio envió cartas a su embajador en Turín para que mandara a España al alumno más aventajado de Juvara. Este era Giovanni Battista Saccheti, que realizó el proyecto definitivo del Palacio Real y dirigió su construcción hasta la llegada de Carlos III, quien le sustituyó por Sabatini.

Sacchetti organizó un palacio de planta cuadrada que ocupaba el contorno del desaparecido Alcázar, aprovechando los sólidos muros de cimentación de épocas medievales. También se conservaba el patio de armas y la denominación de las cuatro torres: la del Rey( SO), la de la Reina( NO ), Principe( SE, unida al aumento de Sabatini) y Princesa( NE ).

Para esta colosal obra se necesitaban cientos de especialistas, desde arquitectos, aparejadores, dibujantes, hasta canteros, carpinteros, cerrajeros, fabricantes de ladrillos, carreteros. La reina Isabel de Farnesio tomó la decisión de traer desde Parma, su ducado natal, la mayor parte de los artistas y artesanos. Se comenzaron las obras el 7 de abril de 1738, a las órdenes del Primer Arquitecto, Sacchetti. Éste contaba entre sus ayudantes con Ventura Rodriguez, José de Hermosilla o Francisco Moradillo.

Se emplearon enormes cantidades de bloques de granito, traídos de Becerril, Villalba, Galapagar y Guadarrama, que se almacenaban a pié de obra hasta que los canteros los transformaban en sillares geométricos. Se utilizaron ladrillos de elevada calidad para la realización de muros interiores y bóvedas( evitando el uso de la madera, que era más propensa a los incendios ). Para las zonas escultóricas de la fachada, piedra caliza de Colmenar de Oreja. Todos los pueblos próximos a Madrid se vieron contagiados por esta prosperidad económica, ya que había demanda de alimentos, caballerías, bueyes, cal para el asiento de los muros, aceite para las lámparas, etc...

Las obras de palacio supusieron un cambio en la enseñanza de los oficios artísticos y constructivos gracias al precedente de la Academia nacido en el taller del primer escultor Olivieri, que terminaría con la vieja institución medieval de los gremios. En estos talleres de palacio aprendieron su oficio todos los jóvenes que construirían luego en el Madrid de Carlos III y Carlos IV.

En palacio se combinaba la nueva organización de la Hacienda y el Estado traída de Versalles por el primer monarca de la casa Borbón, con el talento italiano que aportó su mujer Isabel de Farnesio( arquitectos, pintores, escenógrafos, cantantes, escultores ). Pero esta ambiciosa idea necesitaba una elevada financiación, conseguida a base de la Renta del Tabaco o arrendando terrenos de propiedad real para su utilización agrícola u otros muchos impuestos. Cuando suben al trono los Príncipes de Asturias ,Fernando VI y Bárbara de Braganza, en 1746, las obras de palacio estaban en plena ebullición: encontró la planta baja terminada, así como gran parte de las bóvedas que soportaban los suelos de la planta principal. Con Fernando VI se comenzaron las esculturas de todos los reyes españoles( excepto su madrastra, Isabel de Farnesio ) que debían adornar la balaustrada de la cornisa; también se iniciaron los frescos de las dos grandes escaleras previstas y de la capilla real. En esta época Olivieri y Felipe de Castro dirigían el trabajo escultórico y Corrado Giaquinto los interiores de palacio( desde su llegada en 1753, hasta su regreso a Nápoles en 1762 ).

El Palacio Real tardó mucho en habilitarse. Realmente lo inaguró Carlos III, el 1 de diciembre de 1764, y el último rey que lo habitó fue Alfonso XIII. En él encontramos diferentes estilos artísticos: de un primer Barroco cortesano, más elegante y con menos excesos decorativos que el churrigueresco madrileño, pasamos al Rococó y al Neoclasicismo.

CARLOS III Y SU CORTE NAPOLITANA

Carlos III llega a Madrid en 1759, se aloja en el Palacio del Buen Retiro, donde vuelve a ver a su madre Isabel de Farnesio, quien se queja de haber sido excluída de las imágenes que adornan la fachada del Palacio Real. Carlos III, ante esa injusticia, encargó a Sabatini, en 1760, retirar todas las estatuas de los reyes españoles de la cornisa y guardarlas en los almacenes.

Toda la decoración interior del palacio está hecha al gusto de Carlos III, quien suprimió de golpe los privilegios de los políticos y artistas de Fernando VI, para situar en los puestos claves a los italianos que con él habían llegado. Mientras el Marqués de Esquilache organizaba la Hacienda, Francesco Sabatini dirigía todas las obras arquitectónicas de la monarquía, desplazando al anciano Sacchetti, que fallecería en 1764. Antonio Rafael Mengs y Giambattista Tiepolo sustituirían a Giaquinto.

Carlos III era un rey que gustaba del ejercicio del poder y tenía una gran experiencia adquirida en Nápoles, donde había construído palacios como Capodimonte o Pórtici e iniciado Caserta. Sabatini aporta la organización perfecta y las ideas que le vienen de su formación militar como coronel de ingenieros. Es un arquitecto de enorme capacidad de trabajo y hombre de confianza del Rey. En Palacio Real Sabatini tenía las funciones de Intendente así que, además de hacer los proyectos de las obras, era el responsable del transcurrir diario, llegada de materiales, rendimiento de los operarios, contratos y coordinación de oficios.

Sabitini se encargó de la decoración de los salones, así como de la construcción del “aumento”, un ala añadida a la Torre del Príncipe, en la esquina SE, que formaba parte de un proyecto mucho más ambicioso de ampliación. También ideó y construyó las Caballerizas Reales, bajo la fachada N del Palacio, en el triángulo de la calle Bailén y la cuesta de San Vicente. Esta sólida construcción de carácter militar se utilizó hasta la II República, cuando se derribaron las caballerizas para dar mayor perspectiva al Palacio y se plantaron lo que se conoce como jardines de Sabatini.

Carlos III solía pasar el invierno en el Pardo y la Primavera en Aranjuez. Entremedias venía al Palacio Real de Madrid para disfrutar, entre otras cosas de la Semana Santa. Se iban terminando las obras de Palacio y quedaban sin trabajo muchos obreros . La mayoría de los artesanos venidos de Italia en 1736, debido a su mayor especialización, habían conseguido encontrar trabajo en los programas de decoración interior como broncistas, estuquistas, marmolistas o doradores. Carlos III no podía disponer de grandes sumas de dinero en estos primeros años de reinado, ya que intervino en la Guerra de los Siete Años apoyando a Francia contra Inglaterra y ésta saqueaba nuestra flota. En Madrid se volvía a pasar hambre y carecer de los alimentos básicos. El pueblo culpaba a los extranjeros de esta situación y , el Domingo de Ramos de 1766, atacaba la Casa de las Siete Chimeneas donde vivía Esquilache. Éste y el Rey huyeron a Aranjuez. Se decidió expulsar a los Jesuitas de España y emprender un ambicioso programa de obras públicas que proporcionara más trabajo. En Madrid se construiría la Casa de Correos, la Real Casa de la Aduana, el Hospital General, las puertas de Alcalá y San Vicente, etc..

Mientras tanto, Mengs había conseguido afianzarse como un personaje poderoso dentro del ámbito artístico, alcanzando los puestos de primer pintor del Rey, director de la Academia de Bellas Artes y de la Real Fábrica de Tapices.

CARLOS IV Y MªLUISA DE PARMA

En 1789, al comenzar el reinado de Carlos IV, Sabatini recibía la orden de cambiar la escalera principal hacia su actual emplazamiento, creando el Salón de Columnas donde estuvo la escalera en tiempos de Carlos III. La reina Mª Luisa ya ocupaba , cuando era princesa de Asturias, las estancias centrales de la fachada que mira a la plaza de Oriente. Con estos monarcas se realiza la decoración del aumento de la calle Bailén y las obras maestras del Neoclasicismo.

Como Carlos IV tenía gran afición a la marquetería también se desarrollan ahora las mejores habitaciones de maderas finas.

FERNANDO VII

A su regreso en 1814, ocupó de nuevo las estancias de su abuelo en la Torre del Rey, en torno al Salón Gasparini. Ordenó descolgar los cuadros para poner en las paredes sedas de Lyon siguiendo la moda francesa. Gracias a su mujer Isabel de Braganza, joven potuguesa de esmerada educación, se creó el Museo de Pinturas del Prado en 1817 con esos cuadros de palacio.

Tras la muerte de Fernando VII, en 1833, ningún monarca volvió a habitar en estas salas de la Torre del Rey, que les parecía muy triste comparada con las fachadas que miraban a la nueva plaza de Oriente, ideada por José Bonaparte y terminada por Isabel II.

LOS ÚLTIMOS MONARCAS

Isabel II llenó el Palacio Real de una vida intensa( pasiones amorosas, levantamientos militares, revueltas políticas). Cabe resaltar el intento de asalto al palacio por Diego de León, que fueron rechazados por los alabarderos situados en lo alto de la escalera. Durante el reinado de Isabel II el arquitecto del Palacio Real fue Narciso Pascual y Colomer, autor del Congreso de los Diputados, y el que continuó las obras de cierre de la Plaza de la Armería.

Alfonso XII, tras recuperarse de la muerte de su primera mujer, Mªde las Mercedes( ocurrida en 1778 ), decidió en 1880 crear un gran salón de baile en las estancias de la zona oeste de palacio, cuyos balcones daban al Campo del Moro. El autor de las reformas y decoración del palacio durante esta época fue José Segundo de Lema. Se decoró entonces la torre nordeste de palacio para la reina MªCristina de Habsburgo dentro de un estilo ecléctico, que combina mobiliario neoclásico del reinado de Carlos IV con obras de artistas contemporáneos, como Mariano Benlliure, Querol o Joaquín Sorolla.

La reina MªCristina vivió en el Palacio Real desde su boda en 1879 hasta su fallecimiento en 1929. Sus habitaciones ocupaban una amplia extensión en forma de L, que iban desde la Capilla Real en la zona N hasta el Comedor de Diario en la fachada de la Plaza de Oriente. Aquí terminaban sus aposentos y comenzaban los de Alfonso XIII.
Alfonso XII también añadió obras como la escalera de bajada a los jardines.


En 1892, siendo el arquitecto de Palacio Enrique Repullés y Vargas, se terminan definitivamente las obras de cierre de la Plaza de la Armería. Alfonso XIII fue el último rey que lo habitó. Durante la II República quedó abandonado y Franco volvió a utilizarlo para recepciones y oratorias ante la Plaza de Oriente. Juan Carlos II lo utiliza para actos oficiales.

PLANTA, FACHADA Y EXTERIORES

La planta es cuadrada, bastante compacta y organizada en torno a un gran patio. Las estancias se disponen como en dos líneas paralelas, unas mirando al patio y otras con ventanas al exterior de las fachadas. El eje principal sería Norte-Sur, y pasaría de la Capilla Real a la fachada principal. Presenta cuatro grandes torres en las esquinas.

A 25 ms del suelo se alza el Palacio y este desnivel se aprecia mejor en las fachadas N( cuesta de San Vicente ) y Oeste( Campo del Moro ). En los exteriores se prescinde del ladrillo y se buscan materiales más nobles y duraderos. Es el granito y la piedra caliza lo que le proporciona esas dos tonalidades. Tampoco hay cubiertas de madera.

Sacchetti dividió la fachada en tres cuerpos recorridos por inmensos ventanales: la parte baja, los dos pisos del cuerpo principal y el cuerpo superior( de magníficas cornisas, balaustradas, jarrones, esculturas y medallones ). En todo el palacio hay un gran clasicismo y armonía y se aprecia el Barroco cortesano de la primera mitad del s.XVIII. El primer y segundo piso del cuerpo principal son los más decorados. Los ventanales del piso primero están más ornamentados, alternando frontones semicirculares y triangulares. Columnas y pilastras colosales recorren todo el exterior. Las columnas se situan en las fachadas centrales y en las torres, y responden a un magnífico diseño de Sacchetti: sigue a Vitrubio , que señala 24 estrías en todo el perímetro de la columna jónica, pero Sacchetti pone 13 acanaladuras porque estas columnas no son exentas; los capiteles de volutas y ovas son del jónico sobre un collarino que proviene del dórico.

La fachada principal da a la gran explanada de la Armería. Está rematada por un frontón rectangular, con un gran reloj, el escudo de los Borbones y las campanas. Aquí están también las esculturas de los reyes Felipe V y MªLuísa de Saboya, Fernando VI y Bárbara de Braganza. Encima del balcón principal está representada una matrona personificando a España y, debajo de ella, el río Tajo como un anciano con barba, y tiene alrededor animales típicos de España.

Merece la pena destacar los jardines del Campo del Moro. Las fuentes más famosas que en ellos se incluyen son barrocas, como la de las Conchas, que aparece en primer plano en el sendero principal. Fue diseñada por Ventura Rodriguez para el palacio del infante D.Luís en Boadilla. Al fondo, la de los Tritones, que se encontraba en los jardines de Aranjuez cuando fue pintada por Velázquez. Narciso Pascual Colomer la trasladó al Campo del Moro en 1842, durante la regencia de Espartero, en la misma época que terminaba los jardines y viviendas de la Plaza de Oriente. Con la revolución del 68 se paralizaron las obras de los jardines, hasta su terminación entre 1896-1900 por impulso de la regente de Alfonso XIII, MªCristina de Habsburgo.

RECORRIDO RESUMIDO DEL PALACIO

Vestíbulo
Da a la Plaza de la Armería y su forma ovalada supone el desarrollo en planta del Barroco de origen italiano.

Escalera principal.
La caja de la escalera y la decoración fue realizada en tiempos de Fernando VI por Sacchetti y Corrado Giaquinto. Giaquinto pintó el fresco de” España rindiendo homenaje a la religión”( con profusión de nubes y colores terrosos )y dibujó todo el rico conjunto decorativo que materializó el estuquista Giovanni Battista Andreoli entre 1758-59, con casetones adornados de flores, guirnaldas, cestas de frutas y conchas. Los medallones trilobulados de las esquinas representan los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego.

El desarrollo de la escalera principal no se realizó hasta el reinado de Carlos III por Sabatini , que se inspiró en la proyectada en Caserta por Vanvitelli, con una pendiente muy suave y tramos solemnes, de gran anchura; con un tramo central que se desdobla en dos tramos tras el giro del rellano, para alcanzar la planta principal. Y antes de entrar al Salón de Alabarderos nos sorprenden los maravillosos bustos de Felipe V e Isabel de Farnesio, cincelados en mármol por René Fremin( autor de numerosas esculturas y fuentes en la Granja ).

Salón de Alabarderos.
El fresco de la bóveda lo pintó Tiépolo en 1766 y representa la “Apoteosis de Eneas”. Es una composición en zig-zag llena de colorido y movimiento ,y con esa luminosidad que caracteriza la pintura de Tiépolo. El Héroe troyano Eneas es conducido ante Venus por la Justicia, la Fortaleza y el Valor. Mercurio, mensajero de los dioses vuela por los cielos con la noticia de la victoria de Eneas en el Lacio; Cronos mide el tiempo y Vulcano está forjando armas.

Sabatini diseñó, en 1761, este sobrio espacio para el cuerpo de Alabarderos .Está decorado con estucos y molduras de Rusca. En los suelos contrastan una de las alfombras más antiguas del Palacio con una de las más modernas. Empiezan aquí los relojes pertenecientes a la colección de trescientos catorce que se deben al rey Carlos IV,

Salón de columnas.
Aquí estuvo la primitiva escalera de Sabatini. La decoración de estuco de Rusca no es tan espectacular como la realizada por Andreoli en la escalera principal. Aquí los trazados son más fríos y se van acercando al Neoclasicismo:parejas de sátiros sostienen en las esquinas medallones ovales con angelitos que portan emblemas de los cuatro elementos. Los tapices que cubren los muros son de Bruselas, del s.XVII, con temas como “S.Pablo y Bernabe en Listra”, “El Milagro del paralítico”, “El castigo de Elymas”.

El grupo de Carlos V dominando el Furor es una reproducción del sXIX del de los Leoni que está en el Prado. Aquí hay parte de la colección real de bustos de Emperadores romanos y también de la serie de los Planetas( fundidas en bronce por el escultor renacentista de los Países Bajos, Jonghellink, y regaladas por el cardenal infante D.Fernando a su hermano, Felipe IV).

El techo de Giaquinto representa el “Triunfo del Sol”, con Apolo guiando el carro tirado por dos briosos caballos y, abajo,Baco sentado en un burro coronado por las ninfas. Esta sala fue comedor oficial hasta 1859, celebrándose banquetes y bailes. Después han tenido lugar aquí acontecimientos importantes para la historia de España( como la firma de adhesión a las Comunidades Europeas o la Conferencia de Paz de 1991 ). También se utiliza para conciertos.

Salón del Trono.
También llamado Besamanos o de Audiencias. Se conserva tal y como era en la época de Carlos III. Constituía la estancia más grande de palacio y punto central de la vida cortesana. El techo fue pintado en 1763 por Tiépolo, ayudado por sus hijos, y representa “La glorificación de la Monarquía española “(con curiosos personajes que simbolizan todos los estados de la Monarquía ) .Un aristócrata italiano, Felipe Gazola , recibió el encargo de decorar este salón y pensó en los artesanos que habían trabajado para él en Nápoles: el terciopelo rojo lo encargó en Génova y lo mandó bordar en Nápoles con unas preciosas filigranas de plata sobredorada, las consolas y espejos son de ebanistas napolitanos. El barroquismo de este salón denota el eclecticismo artístico de Carlos III.

Los leones de bronce proceden del antiguo Alcázar. Los encargó Velázquez en Italia para hacer de soporte de las consolas de mármol que decoraban el salón de los espejos. También hay aquí algunas de las esculturas de los Siete planetas que se salvaron del incendio de 1734 . Las cuatro estatuas de las virtudes cardinales son de René Fremín, las realizó en tiempos de Felipe V para el salón del trono de la Granja.

Saleta Gasparini.
En el ceremonial de los Borbones, el llamado “Cuarto del rey Carlos III” constaba de numerosas salas: la Antecámara( Saleta oficial ),Salón del Trono, pieza de Comer( Saleta Gasparini ), Pieza de la Conversación o de Cenar( Antecámara Gasparini), Pieza de Vestir( Salón Gasparini ), las tres piezas del Despacho, paso a la Pieza de Vestir y Oratorio( hoy no son dos salitas, sino una sola llamado el tranvía de Carlos III) , Dormitorio del Rey( Salón de Carlos III ) y Pieza de la China( Sala de porcelana).

Lo más destacado de esta sala son los estucos diseñados por Sabatini y materializados por Andreoli en 1761-63( palmas, conchas y temas alusivos a las cuatro estaciones ). Así como el fresco de Mengs, pintor que había trabajado para el padre de María Amalia de Sajonia, que representa “La Apoteosis de Trajano”( donde intenta la perfección clásica y huir de todo barroquismo). Los cuadros son de Lucas Jordán.

Antecámara Gasparini.
Era la sala donde el rey cenaba. En tiempos de Carlos III la decoraban con tapices de la Historia de José, confeccionados por la Real Fábrica, sobre cartones de José del Castillo. Antes del famoso incendio, de sus paredes colgaban cuadros como los retratos ecuestres de Felipe III, Felipe IV y las reinas Margarita y Mariana de Austria, el retrato del Conde Duque de Olivares y Carlos V a caballo, de Tiziano. Pero hoy toda la decoración es de comienzos del s.XIX: retratos de Carlos IV y MªLuísa de Parma son de Goya( 1800), las sedas son de la época de Fernando VII. Destacan el reloj sobre la chimenea, que imita a un jarrón, y el otro gran reloj montado allí mismo de unas lujosas piezas que venían de Paris por Dugourc,en 1801: la estructura es un templete de columnas de caoba con adornos de bronce, en cuyo interior se encuentra Cronos, el Dios griego del tiempo con su guadaña, labrado en mármol.

En el techo Mengs pintó la “Apoteosis de Hércules” y también diseñó los estucos a Rusca.

Salón de Gasparini.
Mattia Gasparini llego a España en 1760 como pintor de Cámara de Carlos III, procedente de Nápoles y ,en seguida, se hizo cargo de la decoración de esta sala y los pequeños gabinetes contiguos, que se conocieron como “despachos de maderas de Indias” . Dibujó todos los bocetos para los mármoles del suelo, las sedas de las paredes y los estucos del techo, haciendo juego en un estilo Rococó. En la bóveda, las figuras de orientales, pájaros y flores son realizadas en estuco con apariencia de porcelana. Los bordados de las sedas los hacía su mujer, Luísa Bergonzini, quién dirigió la decoración de estas salas a la muerte de Gasparini en 1774. Pero los bordados y bronces se terminaron muy tarde, ya en 1803.

Los trabajos de madera se llevaron a cabo por el ebanista flamenco Josef Canops y las entalladuras de maderas rosas y violetas de los marcos y mobiliario son únicas en el mundo. Esta era la sala en la que el rey se vestía y desayunaba. Sólo tenían acceso el Ayuda de Cámara y el Sumillers de Corps. Hoy en día en ella suelen tomar café después de los banquetes oficiales. La lámpara de Fernando VII de cristal y bronce es de las más grandes del Palacio.

En él se encontraban veinticinco cuadros famosos, como “la Rendición de Breda”,”la Fragua de Vulcano”, “Esopo”, “Menipo”, retratos de Felipe IV y el principe Baltasar Carlos vestidos de cazadores( Todos ellos de Velázquez ) o ”La Natividad” de Mengs.

Dormitorio de Carlos III
Fernando VII, en 1828, decidió dedicar esta sala a su abuelo. Encargó sedas azules con los emblemas de la orden de Carlos III, creada en 1771. Vicente López pinta en el techo la “Creación de la Orden de Carlos III”. En el retrato de Maella también aparece Carlos III con el hábito de la orden. Los sillones de madera pintada de blanco con cisnes y adornos de talla dorada son de estilo fernandino y están tapizados con sedas bordadas con los anagramas, que tanto se repiten aquí, de el león, la torre y el número tres romano. La lámpara de bronce, plata y cristal, representa la flor de lis.

Sala de porcelana
Era el cuarto de aseo del rey Carlos III, quien se trajo a los jardines del Buen Retiro la maquinaría y operarios de su fábrica de Nápoles en 1759. La pasta se fabricaba allí por Gaetano Schepers, según una fórmula secreta. Giussepe Gricci se encargaba de la decoración de la sala y del modelado de las figuras, que luego pintaban otros( como De la Torre o Boltri ).Las escenas son de la mitología clásica y , las porcelanas se desmontan, pués van clavadas a unas placas de madera detrás.

La Sala de Porcelana comunica con el Dormitorio del Rey y, por otro lado, con las habitaciones de su madre Isabel de Farnesio.

Sala Amarilla.
Era el gabinete de Isabel de Farnesio y lo más interesante son los muebles de la época de Carlos IV, del más famoso diseñador francés de antes de la Revolución, que huyó después a España, Dugourc. Este les diseñaba muebles, joyas, relojes, que enviaba a Madrid a través del louis Godon, relojero de los reyes españoles y proveedor de todo tipo de objetos de lujo: como el escritorio de 1790 y el curioso velador central que, en realidad, es un reloj de seis manillas y compleja maquinaria( ya que además de indicar la hora y el día, indica los signos del zodiaco y las fases de la luna ). La sillería es de estilo imperio de peineta y la lámpara representa una fuente.

Comedor de Gala
Eran las estancias de la reina, pero muy poco habitadas por la prematura muerte de la reina MªAmalia de Sajonia en 1760. Así que las habitó Isabel Farnesio, desde 1764 hasta 1766, año en que falleció: el Dormitorio, decorado por Mengs con el tema de la “Aurora en su carro”, la Cámara de la Reina con el fresco de Antonio González Velázquez “Colón ante los Reyes Católicos” y la Sala de Comer o Besamanos , con el fresco de “la Conquista de Granada” de Bayeu.

Pero, en 1880, Alfonso XII unió las diferentes salas para obetener un gran salón de baile y comedor de gala. Decoran este salón tapices flamencos del s. XVI( de Pannemaker), tibores de porcelana china del s.XVIII y jarrones de bronce dorado con placas de porcelana de Sevres, de Fernando VII.

Los suelos son más modernos, de finales del s.XIX, que es cuando se empieza a utilizar parquet de madera en Palacio. La mesa tiene 40 ms de larga, está pensada para cuarenta comensales y son tableros que luego se pueden desmontar para bailar.

Diferentes salas-museo
- Sala de Música, con una preciosa mesa y una exposición de medallas conmemorativas. Era la primera antecámara de la reina madre, Isabel de Farnesio y Sala de cine con Alfonso XIII. Hoy es donde se situa la orquesta.
- Sala de la Plata, con numerosas piezas españolas( sobre todo de vajillas ) y algunas francesas. Era la Segunda antecámara de Isabel de Farnesio.
- Instrumentos musicales que realizó Stradivarius para la Corona en el s.XVIII. Las paredes se cubren con papel pintado a mano en los talleres de palacio. Se conoce como la antecámara de la Infanta Isabel o “la Chata”, también fue cámara del hijo de Carlos III, D. Gabriel.
- Otra Sala de música con pianos y guitarras de época .Era la cámara principal del infante D.Gabriel, y también de “la Chata”o infanta Isabel.
- Sala de vaijllas o saleta, que fue la primera antecámara del infante D.Gabriel.

Capilla Real
La Capilla Real se construyó entre 1750-57 y fue el primer lugar terminado del palacio antes de la llegada de Carlos III. El vestíbulo y el templo son de forma elíptica, con el altar mayor al este y otro altar en la cara norte, frente a la entrada. Giaquinto dirigió la decoración y controló los estucos de Andreoli, Felipe de castro, Rusca y Robert Michel. La cúpula pintada por Giaquinto presenta “La Coronación de la Virgen”, sobre el altar del lado norte se encuentra el cuadro de “La Anunciación “ de Mengs y el cuerpo de San Félix, que le regaló el Papa a Isabel II. En el altar mayor una copia de Bayeu del San Miguel de Lucas Jordán. El dosel está bordado en tiempos de Fernando VI.

Antesala de la Reina MªCristina
Era la primera antecámara de las habitaciones de MªLuísa de Parma, donde se encontraba su guardia personal. Observamos unas estructuras arquitectónicas de gran belleza que se utilizan para decorar las mesas.

Comedor de diario
Corresponde al balcón central de la Plaza de Oriente. Fue el Besamanos y Salón de Baile de MªLuísa de Parma. La cúpula la pintó Bayeu con el tema “La caída de los gigantes”. Sabatini organizó la decoración de espejos, estucos y combinó mármoles de diferentes tonalidades.

Sala de Billar
Salón japonés y Dormitorio de MªLuísa de Parma
La reina MªLuisa dividió esta sala en una decorada con motivos orientales y, en otra para dormitorio, con decoración pompeyana de grutescos y frisos clásicos. Intervienen los hermanos Brilli y Vicente Gómez. También destaca el suelo de mármol con un óvalo central y rosetones diagonales y circulares que se contraponen.

EXPLICACIÓN DEL PLANO

1. Escalera principal
2. Salón de Alabarderos
3. Salón de Columnas
4. Tránsito
5. Salón del Trono
6. Saleta Gasparini
7. “ “
8. Antecámara Gasparini
9. Acceso a la escalera privada del rey
10. Salón Gasparini
11. Piezas de Despacho
12. Tranvía
13. Salón de Carlos III
14. Patio
15. Sala de Porcelana y Sala Amarilla
16. Transcuartos
17. Comedor de Gala
18. Salón de Cine
19. Transcuartos
20. Antecámara de la Infanta Isabel( antes, antecámara del infante Gabriel)
21. Saleta(primera antecámara del infante Gabriel)
22. Cámara de la infanta Isabel( sala principal de D. Gabriel)
23. Patio
24. Pieza de vestir y alcoba
25. Tocador y baño
26. Pieza de los pájaros
27. Alcobas y tocador
28. “ “
29. Entrada a la galería
30. Cámara fuerte
31. Relicario y anterrelicario
32. Capilla
33. Antesacristía
34. Sacristía
35. “
36. Patio
37. Sala de Capellanes
38. Sala de espera y tocador( nietos de Carlos III )
39. Baño
40. Alcoba
41. Biblioteca
42. Comedor
43. Despacho de MªCristina de Habsburgo
44. Gabinete y sala de música
45. Cámara de MªCristina
46. Antecámara de MªCristina
47. Antesala o primera antecámara de las habitaciones de MªLuísa de Parma, para su guardia personal.
48. Saleta de MªCristina
49. Billar
50. Comedor de diario
51. Salón japonés y Dormitorio
52. Tocador
53. Gabinete de maderas finas
54. Salón de tapices
55. Salón de armas. Pieza de vestir de Carlos IV.
49. Segundo cuarto de alabarderos

PASEAR PALACIOS Y REALES SITIOS: REAL CONVENTO DE LA ENCARNACIÓN DE MADRID

ISABEL PIQUERAS
Felipe III y su mujer Margarita dedicaron la mayor parte de su tiempo a la fundación de conventos y diversas obras pías. La reina Margarita, nada más regresar la corte de Valladolid, decidió comprar los terrenos para la creación de un convento de monjas agustinas recoletas. Se trajo a una pequeña comunidad de Valladolid, que residió primero en la casa del tesoro de palacio mientras se terminaban las obras. Su gran amiga agustina de Valladolid, sor Mariana, fue la primera abadesa de esta fundación pensada para catorce monjas.

Presenta muchas diferencias con las Descalzas. Aquí no hay residencia palaciega, ya que la Encarnación se pensó como complemento religioso del Real Alcázar, que por entonces no tenía capilla. Estaba unido a él por un pasadizo o galería cubierta adornada con fabulosas pinturas, tapices y árboles aromáticos. La galería llegaba hasta el edificio del tesoro, en la actual plaza de Oriente. La descripción exterior puede apreciarse en los primeros planos de Madrid conservados, como el de De Wit(1635) o el de Texeira( 1656).

La reina había hecho la promesa de que si expulsaban a los moriscos fundaría un convento bajo la advocación de la Encarnación para refugio de las hijas de los criados nobles al servicio de la casa real. Aquí no eran tan estrictos como en las Descalzas en cuanto a la pertenencia a la realeza o a la nobleza de las novicias. También recibían menor dote que las Descalzas. Otra de las diferencias era que, frente al hermetismo de aquellas, este convento actuaba como capilla pública de lo reyes. Aquí se celebraban las exequias fúnebres de los monarcas y sus familias. Se cubrían los muros con enormes paños negros desde lo alto de la bóveda hasta el suelo y, sobre ellos, se colocaban pinturas con emblemas y alegorías a la vida y virtudes del difunto. En el crucero se solía levantar el túmulo de arquitectura barroca ( es muy famoso el realizado por Churriguera, en 1685, para Mª Luisa de Orleans, la esposa de Carlos II ). Durante las fiestas se adornaba profusamente la fachada con tapices y diversas cintas aparecían por las celosías.

La Encarnación se construyó muy rápido para cumplir los deseos de la reina, quien murió en 1612 sin verlo acabado. Lo realizó Juan Gómez de Mora(1611-1616), que acababa de sustituir a su tío en todos los cargos de responsabilidad arquitectónica de la corte. La fachada responde a la tradición herreriana de este primer barroco madrileño, que había llegado a Juan Goméz de Mora a través de su tío Francisco de Mora, discípulo directo de Juan de Herrera( y que había trabajado ya en el convento carmelita de San José de Ávila ). Implanta en Madrid el tipo de convento carmelita y es modelo de arquitectura religiosa para el Barrroco del s.XVII. Un atrio precede a la fachada de gran extensión vertical dividida en tres cuerpos. La parte baja responde a un sencillo alzado de tres arcos de medio punto, la central proporciona luz al coro y presenta el relieve de la Anunciación de Migel Angel Leoni( que sigue la tradición de los Leoni ), y en el cuerpo de arriba están los escudos de la reina fundadora. Rematado todo ello por el frontón triangular que oculta las dos aguas de la cubierta, con las bolas y cruz de piedra que recuerdan al Escorial.

Zaguán
En él se inicia la visita y está decorado por retratos de la casa de Borbón, destacando el de Felipe V, de Palomino.
Portería reglar

Decorada con azulejos de Talavera, que fueron utilizados por primera vez en el Escorial y luego se generalizó su uso en los sitios reales. El torno a la izquierda es el único contacto de la comunidad con el exterior. Destacan los retratos de Felipe II armado( del taller de Juan Pantoja de la Cruz) y de la infanta María, hija de los fundadores, que luego fue Emperatriz de Alemania. También hay un hermoso Descendimiento de escuela italiana del s.XVII. Pero el cuadro que más llama la atención es el que representa con todo detalle la ceremonia de intercambio de princesas, celebrada en el Bidasoa en 1615( del pintor de cámara del archiduque Alberto, Peter van der Meulen ).

Segunda sala

Por el gran portalón reglar se pasaría a la primera estancia dentro de la clausura. Hay un gran lienzo de “Santa Margarita” flanqueado por dos vitrinas con esculturas en cera de Santa Teresa y San Juan de la cruz. La escultura de “Cristo atado a la columna”, de Gregorio Fernández, el lienzo apaisado de la “Dolorosa entre San Juan y María Magdalena”. Destaca el cuadro de Vicente Carducho representando al Salvador.

Tercera sala

Esta sala contiene algunas de las obras más importantes del monasterio: el gran cuadro de Pereda que representa a sor Ana Margarita( hija natural de Felipe IV y destacada reformadora de la orden ) tomando el velo de manos de la primera abadesa y de San Agustín; “El sueño de San José”( de Conrado Giaquinto); “San Juan Bautista”, de Ribera; El pintor de cámara de Felipe III, Bartolomé González, realizó los retratos de los reyes y el pequeño cuadro de la Virgen de la leche. También destaca la “Inmaculada” de Carreño, la gran Virgen sedente con espejos pintados detrás y, flanqueándola, los retratos de San Felipe Neri y Santa Margarita( patronos de los fundadores ).

Galerías del claustro

Bajo arcos de medio punto vienen representados grandes lienzos de la vida de la Virgen, de los que se duda de su autoría. Hay muchas menos capillas que en las Descalzas: del cordero, de Loreto.

Coro

Los treinta y cuatro sillones de la sillería original responden a las treinta y tres monjas, más uno que se reserva a la Virgen del Patrocinio, que preside todos sus actos( regalada por Felipe IV y que está en una de las hornacinas ). Destaca en lienzo”San Agustín y Santa Mónica”, de Lucas Jordán; los siete ángeles de Bartolomé Román y el hermoso Cristo de márfil de excepcional tamaño. En uno de los lados está el sepulcro de mármol y bronce de sor Ana Margarita.

Cuarto de paso
En él se halla el cuerpo incorrupto de la primera priora del convento, Sor Mariana de San José.
Salón de retratos

Numerosos retratos relacionados con Felipe III, tienen sobre todo interés histórico más que artístico. El nombre de abajo se puso en uno de los traslados y la mayoría de las veces no se corresponde. Algunas de las reinas vienen representadas con el hábito de las franciscanas terciarias( rama seglar )

Relicario

En las exquisitas vitrinas de maderas nobles, bronce y cristal, se guardan más de 700 reliquias, como el anillo de Santa Margarita o la sangre de San Pantaleón. En el centro hay un altar con la tabla del pintor italiano Luini representando la Sagrada Familia y un baldaquino en forma de sagrario. El techo está bellamente decorado con grutescos y figuras de santos.

Sacristía

Un zócalo de azulejos de Talavera del s.XVII rodea toda la habitación. Sobre la cajonera el gran lienzo de Bartolomé Román representando la parábola de los invitados al banquete de bodas.

Iglesia

Un gran incendio a mitad del siglo XVIII destruyó la iglesia de Gómez de Mora, que seguía el modelo de planta ideal tras el concilio de Trento: cruz latina, de una sola nave, con cabecera plana y presbiterio alto y cúpula amplia. Ventura Rodriguez remodela toda la decoración de la iglesia, entre los años de 1755-1767, pero sin alterar el espacio primitivo. Sustituyó el toscano de las pilastras de Mora por fustes acanalados y capiteles jónicos, sobre los que un gran entablamento con ovas recorría toda la iglesia. Levantó bóvedas de casetones hexagonales con rosetas interiores. Se pintaron las pechinas( tres arcángeles y el ángel de la guarda), las cajas centrales de las bóvedas( con escenas de la vida de San Agustín ) y la cúpula( la Glorificación de San Agustín ) a cargo de los hermanos González Velazquez, dentro del estilo franco-italiano que trajeron a Madrid los Borbones.

Ventura aprovechó también los grandes lienzos de la iglesia primitiva, de Carducho, pero adaptándolos a los nuevos retablos: “La Anunciación” en el altar, y “San Felipe” y “Santa Margarita” de los laterales. Decoró el anillo de la cúpula con un friso rococó de angelitos, querubines, discos y guirnaldas en estuco. La decoración del resto se la encargó al escultor francés Roberto Michel. El retablo mayor está diseñado por Ventura Rodriguez también, es de ricos mármoles y bronces, y el sagrario es una auténtica joya de la rica orfebrería madrileña del s. XVIII. La bóveda que lo cubre fue pintada por Francisco Bayeu.

La nave no tiene capillas, pero entre los arcos hay grandes cuadros que representan escenas de la vida de San Agustín: San Agustín mostrando la verdad, por Ginés de Aguirre; la muerte de San Agustín , por Francisco Ramos ; el misterio del agua en la playa por Gregorio Ferro o San Agustín dando a los pobres, por José del Castillo. En el tramo intermedio hay un tribuna para los reyes, ya que la iglesia es de patronazgo real y en el presbiterio no había sitio.

PASEAR PALACIOS Y REALES SITIOS: LA REAL ARMERIA DEL PALACIO REAL DE MADRID

ISABEL PIQUERAS
Una de las visitas que más apasiona a los pequeños, sobre todo varones , es recorrer junto a sus padres, las armaduras existentes en la colección del Palacio Real de Madrid. Gracias a la restauración que se hizo hace dos años, ahora se encuentran perfectamente catalogadas, organizadas y dispuestas para su disfrute y contemplación. Para su visita hay que pagar la entrada completa a Palacio, salvo los miércoles, que es gratuito. El edificio de la Real Armería está situado en la plaza del mismo nombre, justo frente a la catedral de la Almudena.

El creador de la Real Armería fue Felipe II quien, con una visión de futuro tremenda, prohibió en su testamento de 1594 que fuera vendida o separada su colección de armas y armaduras. Según entramos, a la izquierda, las vitrinas nos muestran las más antiguas, procedentes de la época medieval: como las armas situadas en el Real Alcázar de Segovia, pertenecientes a personajes tan importantes como el Cid, Alfonso X, el Sabio (conviene explicar a los niños lo de las “Cántigas a Nuestra Señora”, o su espíritu tolerante al reunir en su corte de Toledo a los mejores sabios de culturas diferentes) , de Fernando III el Santo o de los nazaríes. Después vemos armas de los Reyes Católicos y de Felipe, el Hermoso. En las cuales se empieza a apreciar como el arte de las armaduras, sigue también las modas del momento.

Pero el centro de la colección son las armaduras imperiales de Carlos V. Realmente, el inventario de la colección se realizó en su época: un precioso y detallista inventario en imágenes de acuarela realizado entre 1544-1558. A fines del s. XV, junto al ideario caballeresco de buscar la gloria de las armas, la fama de buen soldado y poseer unas armaduras que resultaran las mejores desde el punto de vista técnico, también empieza a cuidarse la decoración como medio de transmitir la imagen del poder y de adaptarse a la nueva estética. El abuelo de Carlos V, el Emperador Maximiliano (1459-1519) era un enamorado de las armas de lujo y los juegos caballerescos. Cuando estableció su corte en Innsbruck, creó un importante taller dirigido por renombrados armeros, como los Helmschid y los Seusenhofer, quienes se inventaron la primera guarnición de armadura. Consistía en una armadura de base , y unas piezas que se podían combinar sobre ella, de manera que se adaptaban a las diferentes situaciones ( combate, justas, torneos, parada o desfile ). Inculcó en su nieto ese gusto por las armas. En la armería conservamos la montura y una armadura completa de Maximiliano, más otras que regaló a Carlos. El carácter guerrero caballeresco lo marca, incluso en su bautizo le regalaron un yelmo coronado por un fenix de oro y una espada de oro, y a su retiro de Yuste se llevó una sencilla espada y una bayesta de caza. El Emperador Carlos V fue un auténtico experto, que valoraba el diseño formal de cada pieza, la precisión de la articulación y movimientos de las mismas, su adaptación al cuerpo, el ingenio constructivo. Este entusiasmo también le ocurría con las armas de fuego, los relojes o cualquier aparato mecánico.

En la corte de Innsbruck le forjaron sus primeras armaduras, entre 1511-1514, dentro de un estilo opulento y sofisticado borgoñón, pero esas armaduras infantiles no las tenemos en España. La Real Armería posee armaduras de Carlos V datadas desde su venida a España. Los centros más importantes de producción de este tipo se hallaban en el sur de Alemania (Augburgo, Innsbruck o Nurnberg ) y también en el Norte de Italia (los Negroli en Milán). Ambos tienen características diferentes. Es patente a los ojos de los niños la revolución que causa Filippo Negroli en el concepto de armadura, como puede verse en las vitrinas de la pared de la derecha al fondo de la sala: ahora hay una nueva manera de tratar el volumen, con superficies repujadas muy escultóricas y sofisticadas iconografías donde los héroes de la antigüedad se ponen al servicio de exaltar el poder del Emperador.

En el recorrido se aprecia claramente la diferencia entre las armaduras para la lucha (más fuertes y sobrias en decoración ), de las utilizadas en desfiles o exhibiciones (las de parada ). La elegante decoración renacentista de las italianas las prefería el Emperador para sus armaduras de parada: como la rodela de la medusa, la rodela de la apoteósis de Carlos V (Carlos V como emperador romano triunfante en el carro, rodeado de las figuras de la Fama arriba y la Victoria, junto a él sujetando un escudo, debajo están situados Hércules y Neptuno) , la borgoñota de parada que alude al triunfo sobre los turcos( en la parte de arriba hay un turco vencido, con las manos atadas a la espalda, de los bigotes le tiran dos figuras femeninas que son la Fama y la Victoria)

En la estética destacan imágenes del traje de corte borgoñón , junto a la representación clásica de carácter propagandístico para resaltar la majestuosidad del Emperador. Desde escenas de la famosa batalla de Pavía (1525) en que se hace prisionero al rey francés Francisco I, hasta símbolos de su coronación como Emperador en 1530: el águila, símbolo del Imperio desde la época romana, el mote Plus Ultra adoptado desde 1517, las columnas de Hércules, las iniciales KD ( “Karolus Divus” ). Los cuernos de la abundancia, el toisón de oro, también, desde 1531, como propaganda para hacer frente a la formación de la liga de Smalkanda por los protestantes, aparecen las imágenes de la Virgen en los petos y la de Santa Bárbara en los espaldares. Junto a estas imágenes también hay un rico repertorio decorativo de motivos vegetales, geométicos, figurativos, de corte manierista italiano, bandas grabadas en aguafuerte y doradas alternan con fondos lisos. La campaña de Túnez, en 1535, supuso la primera victoria de un Emperador sobre suelo africano desde la antigüedad. Carlos V representa a ese caballero cruzado que tiene la idea de una monarquía católica universal , donde la fe de unidad a todo ese magno imperio.

En cuanto al mundo netamente hispánico sólo se manifiesta en contadas ocasiones, como en una silla de montar que lleva representado a Santiago matamoros en el arzón delantero.

A los niños les suele encantar los caballos armados igual que el caballero, así como el perro de Carlos V, que también iba protegido. Las armaduras infantiles y juveniles de Felipe II son una joya. Muchas de estas armaduras aparecen reflejadas en cuadros de Tiziano, Sánchez Coello, Pantoja de la Cruz , y no se las inventaban como puede comprobarse tras la visita.


SUGERENCIAS PARA LA SEMANA SANTA EN MADRID

En Madrid se puede vivir una Semana Santa en familia, asistiendo con respeto a las procesiones. Por ejemplo, el Jueves Santo es impresionante asistir en el centro del Madrid de los Austrias a las procesiones de “Jesús el Pobre”, que sale de San Pedro, y el “Jesús del Gran Poder y la Macarena “ que salen de la colegiata de San Isidro. Todas ellas se pueden observar desde un mismo punto (C/Sacramento o Puerta Cerrada ). Conviene ir pronto y situar a los niños en alto. Los más pequeños, para evitar pérdidas o “pises” conviene dejarlos en casa. Suelen salir a las 19.00, pero es mejor confirmar la hora por la prensa.

Después de la procesión se puede acudir todos juntos a realizar visitas a los monumentos de esa zona, sin olvidar la capilla de San Isidro en San Andrés, tras la plaza de la Paja. El viernes sale por otra zona la del Cristo de Medinaceli, que llaman de los “ricos”, en comparación a las anteriores, no sólo por estar en la zona del Palace Hotel, sino por la cantidad de aristócratas que son nazarenos y cofrades.

Muy cerca de Madrid, en Chinchón, escenifican la Pasión por todo el pueblo el Sábado Santo, aunque los actos principales tienen lugar en la plaza mayor.